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El movimiento Save Soil ha publicado el informe ‘Degradación del suelo y pérdida de biodiversidad’, en el que se analiza la relación entre el deterioro del suelo y la disminución de la biodiversidad a escala global. El estudio, basado en ocho casos regionales, indica que el 33% de los suelos del mundo están degradados en distintos niveles, debido principalmente a prácticas agrícolas intensivas y al impacto del cambio climático.
El suelo es un ecosistema que alberga más del 50% de la vida terrestre. Su degradación afecta a múltiples funciones ecológicas, entre ellas la producción de alimentos, la regulación del agua, el control de plagas y la captura de carbono. La pérdida de biodiversidad subterránea también repercute en las especies -los miles de millones de organismos microscópicos, insectos y criaturas de mayor tamaño que lo habitan- que dependen de esos organismos, generando un efecto en cadena en los ecosistemas.
«El suelo no es tierra sin vida: es un ecosistema vivo que respira. Sin embargo, lo estamos destruyendo. Lo que estamos presenciando es el derrumbamiento global de la biodiversidad, empezando desde la base. Este informe lo deja claro: la degradación del suelo está profundamente entrelazada con el colapso de la naturaleza en todo el mundo. Las consecuencias para la humanidad van más allá de lo que podemos comprender en este momento», afirma Praveena Sridhar, CTO del movimiento Save Soil.
Datos destacados
Europa: cerca del 40% de la tierra está dedicada a la agricultura intensiva, lo que contribuye al deterioro del hábitat. Casi una de cada diez especies de abejas está en riesgo, lo que compromete la polinización de cultivos.
India: el 30% del territorio sufre degradación del suelo, lo que ha afectado a especies como las aves de granja, en parte por el uso de pesticidas.
Norteamérica: más de un tercio de la biodiversidad estadounidense podría verse afectado en las próximas décadas, siendo la agricultura convencional una de las principales causas.
El informe señala que existen alternativas viables para frenar esta tendencia. La adopción de prácticas agrícolas regenerativas —como la rotación de cultivos, el uso de compost y la reducción del laboreo— puede ayudar a restaurar la salud del suelo y su biodiversidad.
Save Soil insta a una respuesta global coordinada que promueva políticas e incentivos para aplicar estos enfoques, con el objetivo de proteger el suelo y garantizar la sostenibilidad de los sistemas alimentarios. «No es sólo un imperativo medioambiental, sino una vía hacia la producción sostenible de alimentos, la mitigación del cambio climático mediante la captura de carbono y la conservación de la biodiversidad mundial».



