Un 10% de la superficie invernada del sureste con fotovoltaica cubriría el 3% de la demanda eléctrica de España

PLACAS FOTOVOLTAICAS ok

El coste de la energía alcanzó sus máximos históricos a finales 2021, hasta un 320% sobre su precio de hace 10 años. A pesar de que se prevé cierta estabilización, las elevadas facturas de luz han hecho que empresas y cooperativas hortofrutícolas apuesten por opciones de autoconsumo con energía fotovoltaica, una opción sostenible y, además, rentable.

En 2017, una investigación de la Universidad de Almería, realizada por Ángel Carreño. Emilio Galdeano, Juan Carlos Pérez Mesa y María del Carmen Galera, (Implicaciones políticas y medioambientales de los sistemas fotovoltaicos en la agricultura en el sudeste de España: ¿Pueden los invernaderos reducir el efecto invernadero?, publicado en la revista Energies se planteaba la hipótesis de que una superficie como la de los invernaderos del sureste español (Almería, Granada y Murcia), con más de 40.000 hectáreas, podrían generar hasta un tercio de la electricidad que consume España si las cubiertas se compusieran de placas fotovoltaicas.

A pesar de que se ha avanzado bastante en este tipo de tecnología, con placas transparentes que dejan pasar la luz y además generar energía, aún no está desarrollado un plástico ergonómico y fotovoltaico con la versatilidad y durabilidad del polietileno actual.

Sin embargo, si se podrían aprovechar algunos espacios de los invernaderos del tipo Almería, en bordes y bandas o algunos espacios en caminos rurales, que ocuparían entre un 5% y un 10% de esa superficie invernada, es decir, lo que supondría 4.000 hectáreas de placas solares para producir hasta 8.500 GWh/año, lo que correspondería a un 3% de la demanda de energía eléctrica de toda España.

Renovables en auge

La estimación de Red Eléctrica de España (REE) sobre 2021 en diciembre era que las tecnologías renovables cerrarían el año representando el 46,6% de toda la electricidad del país –más de 121.500 GWh, un 9,9% más que en 2020– lo que le llevaría a registrar su mayor participación en la estructura de generación desde que se cuenta con registros.

Es más, en dicha previsión REE destacaba el fuerte incremento en solar fotovoltaica que ha crecido un 19,8 % en potencia instalada – con cerca de 2.300 nuevos megawatios (MW) – en 2021, siendo así la fuente que más ha aumentado. Desde 2018, los MW de fotovoltaica casi se han triplicado.

Según los datos de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) el autoconsumo energético ha tenido en 2021 un incremento de un 85% respecto al año anterior.

Y este crecimiento lo corroboran desde la empresa Proyecta Ingenio, que con más de 13 años de experiencia en el sector y con un alto grado de especialización, han visto cómo se han elevado las peticiones y contrataciones de instalaciones de autoconsumo para energía fotovoltaica en el sector agroalimentario.

Francisco Ibáñez, responsable del Área de Ingeniería de Proyecta Ingenio, asegura que “hay un fuerte interés ligado al ahorro económico, pero también buscando una sostenibilidad demostrable”.

Y en esa necesidad de ahorro energético, y por ende, económico, es donde encaja muy bien el uso de instalaciones fotovoltaicas en la empresas y cooperativas de la industria agroalimentaria, ya que tienen una actividad elevada durante el día (horas de insolación) y sus perfiles de consumo se adaptan muy bien a la producción de una instalación fotovoltaica. Asimismo, normalmente disponen de espacio suficiente en las cubiertas o espacios aledaños muy aprovechables para estas estructuras.

Vicasol, pioneros

En el caso de Proyecta Ingenio ya tienen en marcha instalaciones en la cubierta del almacén de manipulado de Vicasol 3 y con otras instalaciones similares en marcha de varias cooperativas y SAT. Aunque están especializados en el sector agroindustrial, Francisco Ibáñez afirma que el modelo es trasladable a otras superficies como la de hipermercados, grandes talleres de vehículos, naves logísticas, centros comerciales o edificios de oficinas que tienen un perfil muy similar de gran consumo durante las principales horas solares y se pueden adaptar al autoconsumo, e incluso con la posibilidad de vender excedente a la red.

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Proyecta Ingenio, previo a acometer un proyecto de energía fotovoltaica, hace un estudio personalizado de la instalación que mejor se adapta a su consumo y posibilidades. Se piden unos datos básicos a la empresa y con un software específico se le elabora un plan de viabilidad para alcanzar de la forma más óptima un nivel de autoconsumo elevado (no inferior al 70%, dependiendo de cada proyecto), de forma que el cliente tenga un ahorro económico considerable y obtenga unos retornos de inversión normalmente bajos, no mayores a 5 años.

Como aseguran, se trata de proyectos “llave en mano” en los que Proyecta Ingenio realiza todo el proceso desde que se estudia preliminarmente la instalación hasta su puesta en marcha y seguimiento. Incluso, se han dado situaciones en las que se ha realizado el estudio preliminar y se ha asesorado al cliente para no realizar una inversión que sobrepase su capacidad de rentabilizar la misma.  “No se trata de vender por vender y hablarles de una generación de 300 KW si no le van a ser rentables, quizás sí con 125 porque va a ser lo más idóneo para ellos”.

Según Guillermo Gracia, jefe de proyecto de Proyecta Ingenio, “hoy en día, con el precio que tiene la energía, el retorno de la inversión puede llegar incluso en menos tiempo, pero también les explicamos que entendemos que no siempre va ser así, porque estimamos que el precio de la energía se va a estabilizar, de ahí que los estudios previos se realicen siempre de forma conservadora. Con el precio actual el retorno de la inversión incluso no superaría el año”.

Huella de carbono

Las instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo contribuyen también a reducir la huella de carbono de las empresas, que puede determinarse al año de estar en funcionamiento, y de lo que también se encargan en Proyecta Ingenio, certificando la reducción de emisiones de CO2.

Igualmente, la simplificación de los trámites administrativos ha contribuido al incremento de este tipo de instalaciones. Aunque aún tediosos, cada vez son más sencillos y rápidos. Según Gracia, “no es lo mismo decirle a un cliente que en un año o año y medio tendrá su instalación en funcionamiento, que en tres o cuatro meses”.

La comunidad energética

Otra de los modelos de autoconsumo energético que pueden encajar muy bien en el sector hortofrutícola es el de la comunidad energética. Según explica Ibáñez, “es como si fuera una cooperativa energética. La propia cooperativa y sus asociados realizan sus respectivas instalaciones en los espacios adecuados y los consumos están asociados a esa comunidad energética, autoconsumiendo todo lo que producen entre todos”.

Existen además subvenciones de hasta un 60% de la inversión para las comunidades energéticas y ya hay bastantes experiencias de este tipo en pequeños municipios, comunidades de vecinos, urbanizaciones. Se trata de un modelo que encaja perfectamente en el sector agroindustrial y desde Proyecta Ingenio también están ofreciendo la constitución y resolución de los trámites para la constitución de este tipo de comunidades.

La coyuntura energética y la tendencia de sostenibilidad hablan por tanto de un futuro muy prometedor del autoconsumo de energía fotovoltaica. Su combustible es el sol, sin emisiones de gases de efecto invernadero, con una tecnología cada vez más avanzada y madura y una inversión que se ha reducido en los últimos años, sencilla de instalación y con una producción previsible y estimable. A ello se añade su otro gran argumento: la reducción de costes. ¿Alguien da más?

Redaccion AenVerde

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