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Semillas Fitó continúa fortaleciendo su posición como uno de los grandes referentes en el mercado hortícola español gracias a su firme apuesta por la innovación varietal en melón y sandía, dos cultivos estratégicos en los que la compañía combina productividad, calidad interna y adaptabilidad al entorno.
En el competitivo mercado de la sandía, tanto en la península como en los destinos de exportación, Semillas Fitó ha consolidado una gama de variedades triploides que responden a las exigencias del agricultor y del consumidor. Su estrategia se basa en tres pilares: alta calidad interna, adaptabilidad agronómica y elevada productividad.
“En Fitó trabajamos para desarrollar variedades que garanticen la mejor producción al agricultor y calidad al consumidor. Ese es el equilibrio que buscamos”, explica José Antonio Zafra, técnico comercial de sandía de la compañía.
Entre las referencias más destacadas se encuentran las variedades Leiva, Raquel y Pilar, polinizadoras de microsemilla con excelente comportamiento en campo y una calidad interna que alcanza fácilmente los 12 grados Brix. A ellas se suma Amaral, la gran novedad de la campaña, una variedad tipo Crimson con un sabor y textura excepcionales. “Estamos convencidos de que Amaral marcará un antes y un después por su sabor, textura y rendimiento”, añade Zafra.

Las sandías de Fitó se caracterizan por mantener un nivel de calidad superior independientemente de la zona o época de cultivo, desde los trasplantes tempranos en invernadero en Almería hasta las plantaciones al aire libre en Castilla-La Mancha. Además, la compañía avanza hacia variedades más pequeñas, sostenibles y rentables, de entre 3 y 4 kilos, adaptadas a las tendencias de consumo actuales y con menores necesidades de agua y fertilización.
Melones para toda la cadena agroalimentaria
Paralelamente, Semillas Fitó ha reforzado su liderazgo en el cultivo del melón, especialmente en el sureste peninsular, gracias a una mejora varietal orientada a satisfacer las necesidades de todos los eslabones de la cadena agroalimentaria. “Nuestra estrategia ha consistido en escuchar a técnicos, comercializadores, agricultores y consumidores, y desarrollar variedades que resuelvan los problemas específicos de cada uno de ellos”, señala Miguel Ángel Fernández, técnico comercial de melón en Semillas Fitó.
En el segmento Galia, las variedades Grazalema y Mojacar se han consolidado como referencias por su productividad, resistencia y facilidad de manejo, además de su excelente sabor y sanidad de planta hasta el final del ciclo. En Cantaloup, las variedades Solmarin y Claudio lideran el ciclo temprano en Almería, combinando precocidad, carne naranja y una firmeza excepcional incluso bajo temperaturas extremas.
Por su parte, el melón amarillo Indurain ofrece resistencia al oídio y al pulgón, junto con un fruto atractivo, carne firme y alta precocidad.

La compañía trabaja también en variedades más resistentes al estrés térmico e hídrico, con menor huella hídrica y requerimientos agronómicos reducidos, manteniendo calibres comerciales y una calidad interna constante.
Innovación y compromiso con la sostenibilidad
Tanto en sandía como en melón, Semillas Fitó orienta su I+D hacia la resiliencia frente al cambio climático, la mejora de la vida poscosecha y la obtención de frutos con carne firme y corteza resistente, adaptados a las necesidades logísticas de la distribución. “Nos centramos en ofrecer variedades que respondan a las necesidades reales de cada eslabón de la cadena de valor”, apunta Zafra.
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La empresa ha sido reconocida recientemente por su labor en sostenibilidad e innovación varietal, reafirmando su objetivo de lograr cultivos más eficientes, rentables y respetuosos con el entorno. “Nuestro compromiso es innovar con sentido práctico, pensando siempre en soluciones que funcionen en el campo y en el mercado”, concluyen los técnicos.



