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Se acerca la Navidad y con ella la tradicional Flor de Pascua. Almería sigue liderando el ranking de producción con 3 millones de unidades de poinsettia.
Pero además del formato y el color, las casas de semillas no paran el carro de la innovación y siguen lanzando al mercado variedades distintas.
En la actualidad existen más de 100 variedades de Flor de Pascua, pero el desarrollo genético es muy costoso y las empresas obtentoras centran su labor investigadora en variedades resistentes a la temperatura, enfermedades y plagas; con estructura vertical para que se pueda embolsar con facilidad y evitar que se rompa.
Otro aspecto que tiene en cuenta es la durabilidad. Variedades que están a punto de florecer, para que se pueda comercializar desde principios de noviembre hasta mediados de diciembre, ya que madura más tarde y garantiza el éxito de venta.
Las variedades que se puedan mecanizar durante su proceso de producción y manipulación constituyen otro objetivo del sector, ya que la mano de obra cada vez es más limitada.
Francesc Casas, Global Product Manager y Global Tech Adviser de Selecta One, señala que “en el mundo se producen 200 millones de unidades de poinsettia al año que generan un valor comercial de 1.000 millones de euros. De esa cantidad de unidades, Europa registra 95 millones, a los cuales la Península Ibérica y Canarias aportan 10 millones”.
En España, la zona líder es Almería, con 3 millones de unidades, lo que supone el 33% de la producción nacional, seguida de Murcia, Cataluña y Galicia. El reto de producción en Almería es controlar las consecuencias que el estrés térmico causa en la poinsettia. Las altas temperaturas que soportan en los invernaderos hacen que la planta sufra y repercuta en daños en los tejidos y raíces, que derivan en deformaciones de hojas, problemas de brotación, crecimiento tierno y estructura débil, pérdida de phytoplasma y atraso de la floración.
Desde los aztecas
El origen de la Flor de Pascua se marca en México, en la época de los aztecas, donde se veneraba como símbolo de pureza. En el siglo XVII, los Franciscanos de Taxco la empezaron a relacionar con las fechas navideñas, pero se trataba de una poinsettia distinta, con menos hojas y tallos más largos.

Su nombre se lo debe a Joel Robert Poinsett, botánico y político estadounidense, que fue el primer representante diplomático designado a México como nación independiente en 1825. Le gustó tanto esta planta que envió algunas unidades a Estados Unidos. En 1929 se presentó por primera vez a una exposición en Filadelfia y empezó su comercialización a gran escala de la mano de Albert Ecke, que la vendía como flor cortada cerca de Hollywood. A partir de entonces comenzó la modernización de este cultivo y su desarrollo genético.
En Europa se consigue la primera variedad en 1964 gracias a Thormod Hegg.



