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Rijk Zwaan aporta soluciones frente a plagas, mano de obra y desperdicio

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La internacional Rijk Zwaan lleva una semana comunicando desde su Centro de Experimentación y Desarrollo (CED) La Palma, en Cartagena, los avances en sus cultivos de invierno al aire libre –lechuga, escarola, espinaca, brásicas y apio– para aportar resistencias a las plagas y enfermedades, y soluciones a la falta de mano de obra y el desperdicio alimentario.

Se trata del Winter Open Field Days 2026, donde acuden más de 500 profesionales del sector. En la primera semana, el evento recibió a clientes internacionales, incluyendo supermercados, productores, comercializadores y operadores de los cinco continentes. En los próximos días será el turno de los representantes del mercado nacional.

Recolección automatizada

La compañía presenta Labour Smart™, un concepto diseñado para reducir la dependencia del trabajo manual mediante variedades adaptadas a la mecanización, la simplificación de tareas y la mejora de los flujos operativos.

También refuerza su oferta para la industria de IV Gama con Teenleaf™, basado en trasplantes de alta densidad (más de 30 plantas/m²) y facilitando la mecanización, reduciendo la dependencia de mano de obra tanto en campo como en planta de procesamiento y ofreciendo hojas listas para consumo.

Lechuga

Crunshella™: Rijk Zwaan ha reposicionado su línea de mini-lechugas, anteriormente conocida como snack, bajo la nueva marca Crunshella. El cambio busca darles un nuevo impulso y ampliar su uso más allá del snacking, mostrando que estas lechugas son aptas también para ensaladas tradicionales.

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Knox™: Mayor vida útil y reducción del desperdicio Rijk Zwaan vuelve a destacar la característica Knox™, presente en prácticamente toda su gama de lechugas, que retrasa la oxidación en las zonas de corte, mejorando la vida útil, la
calidad visual y la experiencia del consumidor.

Crystal y Salanova®: En el segmento de hojas gruesas, las lechugas Crystal, verdes y rojas, se consolidan por su mayor vida útil y resistencia al calor y a las salsas ácidas, lo que las hace especialmente atractivas para el food service, donde los pedidos pueden tardar en llegar al consumidor final. «La Crystal roja está reemplazando a variedades tradicionales como los lollos rojos, mientras que la Cristal verde se posiciona para restaurantes y cadenas de comida preparada», señala José Luis Sáiz, Lettuce Global Account Manager de Rijk Zwaan.

Salanova® continúa posicionándose como una lechuga de corte fácil y alto rendimiento, especialmente valorada por la industria de IV Gama y el canal Horeca.

Sanidad vegetal: Rijk Zwaan avanza con soluciones genéticas frente a los principales problemas de la lechuga: Fusarium, Bremia y Nasonovia. La regulación europea ha limitado el uso de algunos productos fitosanitarios, por lo que el desarrollo de resistencias genéticas se ha acelerado. La compañía ha lanzado variedades para ensayos en todas las tipologías y espera, en dos o tres años, «un despliegue comercial que permita cultivar lechuga durante todo el año con protección frente a estas amenazas», comenta Andrés Román, especialista de Lechuga de Rijk Zwaan Ibérica.

Hidroponía Mid-Tech: El cultivo hidropónico de lechuga ofrece la posibilidad de producir durante todo el año con un control climático eficiente, lo que permite mantener temperaturas óptimas incluso en pleno verano y reducir la dependencia de ciclos naturales de luz y clima. Sistemas relativamente sencillos, como ventiladores y pantallas de enfriamiento evaporativo, junto con tecnologías de riego, permiten cultivos estables y homogéneos, optimizando la calidad y el rendimiento.

En España, aunque el porcentaje de producción hidropónica todavía es reducido, el mercado está creciendo, sobre todo para especialidades y formatos innovadores como los salatrios, donde tres plantas crecen juntas como una sola, y lechugas con raíz en bolsa, que combinan conveniencia con experiencia de “autocosecha” en casa. Estos productos ya son populares en países centroeuropeos como Alemania, Holanda y Bélgica, y permiten combinar distintas variedades en un mismo envase gracias a un cuidadoso desarrollo genético adaptado a este tipo de cultivo.

Rijk Zwaan desarrolla variedades específicas para hidropónicos, incluyendo Iceberg y otros tipos de hoja, que permiten múltiples ciclos al año —hasta 12 o 13 recolecciones en algunos casos— y reducen el uso de tratamientos fitosanitarios al eliminar el contacto con el suelo y controlar mejor las condiciones sanitarias. La mecanización y el manejo de la cosecha son más sencillos y ergonómicos, lo que disminuye la necesidad de mano de obra y facilita la producción cerca de los mercados urbanos.

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A nivel internacional, el hidropónico se ha consolidado en mercados como Malasia, Sudáfrica y Estados Unidos, donde los productores invierten para cultivar cerca de los centros de consumo y reducir tiempos de transporte. Aunque sustituir la producción tradicional europea sigue siendo inviable por escala, la hidropónica representa una oportunidad de innovación, eficiencia y diferenciación, especialmente para productos premium, convenientes y de alta calidad.

Escarola

La escarola es uno de los cultivos clave de la industria de ensaladas preparadas, donde actúa como base principal de la mayoría de las mezclas. En este contexto, Rijk Zwaan continúa ampliando su catálogo con nuevas variedades adaptadas tanto al procesado como al mercado en fresco.

En escarola lisa, la compañía introduce dos nuevos materiales aún en fase de ensayo, uno para primavera y otro para verano. Este último destaca especialmente por su alta resistencia al espigado y su buen comportamiento en campo, lo que lo convierte en una opción estratégica para cubrir un periodo en el que tradicionalmente hay pocas variedades fiables.

En el segmento de escarola rizada, Rijk Zwaan consolida su liderazgo con Tikodal, una variedad de referencia para todo el invierno y la entrada de primavera, y la complementa con Mercurial, una novedad orientada a trasplantes más tardíos que permite alargar la ventana productiva con estabilidad y tamaño homogéneo.

Innovación en brásicas

La campaña 2024-25 de brásicas ha vivido una paradoja: un invierno ideal que garantizó calidad y abastecimiento, pero precios en origen bajos. «El solape de producciones entre La Mancha, Murcia, Italia y otros países del Mediterráneo generó exceso de oferta justo cuando el consumo no crecía al mismo ritmo, mientras lluvias persistentes reducen rendimientos y calibres, afectando la estabilidad de los envíos de exportación», asegura José Hernández, especialista en Brásicas de Rijk Zwaan Ibérica.

El principal problema de la coliflor no es agronómico, sino comercial: los calibres grandes y precios elevados (3-4 € por cabeza) desincentivan al consumidor frente al brócoli, más manejable y económico. La falta de desarrollo de formatos más pequeños, de unos 500-600 g, ha limitado la rotación en tienda.

Rijk Zwaan responde con innovación enfocada al mercado: la col lombarda Red Margarita ofrece más formatos y mayor rendimiento por hectárea, mientras que en coliflor de colores se trabajan nuevas variedades resistentes a la oxidación, devolviendo competitividad al segmento. Romanesco y coliflor blanca mantienen líneas consolidadas, apostando por estabilidad y calidad superior.

El consumo también refleja cambios culturales: en España, poblaciones jóvenes latinoamericanas y africanas prefieren brócoli, mientras mercados asiáticos y británicos siguen vinculados a la coliflor. Italia y Grecia refuerzan sus programas con menores costes logísticos y demanda estable, mientras España debe reinventar su estrategia para que la coliflor recupere protagonismo.

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Por su parte, el brócoli europeo se encuentra en plena transformación y Rijk Zwaan ha decidido situarse en el centro de ese cambio con una nueva generación de variedades para otoño e invierno que responden a tres desafíos clave: las enfermedades, la evolución del consumo y la presión de los costes de producción. «La compañía trabaja ya en un amplio programa de renovación varietal que comenzará a verse en el mercado a partir de la próxima campaña», apunta José Hernández.

El principal avance se concentra en la lucha contra el mildiu, hoy identificado específicamente en brásicas como Hyaloperonospora brassicae. Se trata de un patógeno complejo, con distintas razas y formas de infección, algunas externas y otras sistémicas, que hasta ahora ha sido uno de los grandes talones de Aquiles del cultivo. Rijk Zwaan ya dispone de nuevas líneas en fases avanzadas de desarrollo con resistencia intermedia frente a este hongo, lo que permitirá que en un plazo de dos años la mayoría de sus variedades comerciales ofrezcan una protección muy elevada, reduciendo el riesgo agronómico y la dependencia de tratamientos.

Este salto genético llega en paralelo a un profundo cambio en el mercado. El tamaño estándar del brócoli ha dejado de ser el de hace una década. Frente al antiguo patrón de 500 a 600 gramos, hoy el comercio demanda una horquilla mucho más amplia que va de 250 a 600 gramos, con un claro protagonismo de los calibres de 400 a 500. Los países del norte de Europa, con hogares más pequeños y consumo más individualizado, han impulsado la preferencia por piezas de 250 a 400 gramos, y esta tendencia ya se ha trasladado a los lineales españoles. Para responder a ello, los productores están aumentando las densidades de plantación, buscando mantener los kilos por hectárea pero repartidos en más piezas de menor tamaño.

Este movimiento hacia calibres pequeños ha abierto la puerta a la tercera gran revolución del sector: la mecanización. Para Rijk Zwaan, la ecuación es simple: sin recolección mecanizada, el brócoli europeo no podrá competir a medio plazo con países como Egipto, donde los costes laborales son mucho más bajos. Pero mecanizar no es solo una cuestión de máquinas, sino sobre todo de genética. Las nuevas variedades deben florecer de forma extremadamente homogénea y crecer en plantas compactas, capaces de desarrollarse en marcos muy estrechos sin perder sincronía. Las variedades tradicionales, seleccionadas durante años por su gran vigor y tamaño, no funcionan en este modelo porque, al competir entre sí, producen cabezas desiguales imposibles de recolectar a la vez.

En este nuevo contexto aparece 25-BR2512, la primera variedad de una saga específicamente diseñada para la cosecha mecanizada. Este material, ya en fase comercial avanzada, será el primer brócoli que los productores encontrarán en el mercado claramente adaptado a alta densidad y recolección por máquina. Aunque no incorpora todavía el paquete completo de resistencias al mildiu, porque se inició antes de que esa exigencia se impusiera a los genetistas, marca el punto de partida de una nueva línea de desarrollo que combinará en el futuro mecanización y sanidad vegetal.

La compañía ha anunciado que en la próxima edición de Fruit Attraction en Madrid presentará una innovación disruptiva en brócoli orientada al consumidor, alineada con la demanda de formatos más cómodos, calibres ajustados y mayor valor añadido. En un mercado cada vez más competitivo, el brócoli que sobreviva será más pequeño, más resistente y cosechado por máquinas, y la casa holandesa quiere ser una de las que definan ese nuevo estándar.

Espinacas

La producción de espinaca enfrenta desafíos por el mildiu, el Leaf Spot y la presión sobre los rendimientos. Para afrontarlos, «Rijk Zwaan ha desarrollado una nueva gama de variedades que cubre todo el ciclo, combinando alta resistencia a enfermedades con maximización del rendimiento», explica Juan Francisco Martínez.

Para invierno, las principales novedades son Reindeer y Galago, variedades rápidas y vigorosas, con resistencias tanto a mildiu como a Stemphylium vesicarium, provenientes de líneas genéticas distintas para diversificar el riesgo. Para los periodos de entrada y salida de invierno se ofrecen materiales como Kodiak, de hoja lisa y color oscuro, ideal para el formato Baby Leaf.

De cara a primavera y otoño, la compañía incorpora variedades más lentas, como Moonsnake y Boomslang, que se adaptan a temperaturas más cálidas y permiten escalonar la producción. Además, la nueva línea 51-SL392, lisa y de salida, amplía la oferta para cubrir diferentes ventanas de cultivo y formatos.

Apio

El mercado de apio sigue mostrando una demanda sólida, especialmente para sopas y guisos, aunque también crece el consumo en fresco y en formatos como bastoncillos, donde algunas marcas han logrado captar la atención de las generaciones jóvenes. En este contexto, Rijk Zwaan ha apostado por introducir variedades con verde más intenso, hojas interiores más atractivas y mejor comportamiento en bolsa de IV gama, buscando mantener el consumo durante todo el año.

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Entre sus novedades destacan materiales como Imperial, Devika y Lipika, adaptados a distintos segmentos de mercado, desde invierno hasta verano, con resistencia parcial al espigado y buen tamaño. En ramillete o en rama, los apios tipo Nanaki y las líneas RF (Reduce Foliage) permiten tanto el envasado como el consumo fresco, optimizando la relación entre hojas y tallo y mejorando la presentación en el lineal. Para los ciclos de espigado total, la compañía trabaja con variedades jóvenes en fase de desarrollo que se consolidarán en los próximos años.

El apio de Rijk Zwaan también se ha adaptado a las exigencias climáticas: la combinación de frío y calor, junto con periodos de estrés lumínico o hídrico, condiciona la aparición del espigado, y las nuevas variedades buscan maximizar la estabilidad y el rendimiento bajo estas condiciones. A pesar de ser uno de los cultivos más costosos de producir al aire libre, con producciones que pueden superar las 80 toneladas por hectárea, su consumo se mantiene firme gracias a su versatilidad en cocina y su atractivo para los formatos listos para consumir.

Redaccion AenVerde

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