1440x90-enVerde_HREZ

Restos vegetales de invernadero como material de construcción

arquitecta Ana Cervilla

La arquitecta Ana Cervilla ensaya en la Universidad de Granada la aplicación de restos vegetales provenientes de los invernaderos almerienses en la construcción de edificios.

Andalucía genera más de 8 millones de toneladas de residuos vegetales al año, que en su mayoría provienen de la actividad agrícola. En concreto en la provincia de Almería, los residuos orgánicos (restos vegetales) de los invernaderos se estiman unos 2 millones de toneladas, aproximadamente.

La horticultura almeriense lleva muchos años trabajando en diferentes líneas para el reciclado y la posterior valorización de todos estos restos vegetales. Hoy en día, la apuesta por la sostenibilidad está abriendo todo un mundo de posibilidades para estos restos.

En la Universidad de Granada, una almeriense de padres agricultores trabaja para buscar nuevas formas de reutilizarlos y convertirlos en material para la construcción. Ana Cervilla, arquitecta e investigadora: “El futuro está en hacer materiales biodegradables y con restos de residuos, y como arquitecta originaria de Almería, quería hacer algo para mejorar el impacto medioambiental de mi región”.

Este proyecto de investigación permite aplicar medidas preventivas para minimizar el impacto ambiental y la contaminación en las zonas con agricultura intensiva. Esto a su vez, reducirá los daños en la flora y la fauna de las regiones afectadas. “Cuando comenzamos a investigar, lo primero que hicimos fueron entrevistas con los encargados de las plantas de reciclaje de la zona de El Ejido y Balanegra. Estuvimos hablando de las problemáticas de los residuos y cuáles eran más difícilmente reciclables. De ahí sacamos la idea de empezar a trabajar con los residuos vegetales y la rafia de polipropileno para incorporarlos en la tierra. El Departamento de Construcciones Arquitectónicas donde trabajo lleva más de 20 años investigando con la tierra y desarrollaron la patente de tierra proyectada. Esta técnica ha sido la utilizada para incorporar los residuos vegetales y la rafia de polipropileno”, explica Cervilla.

Ana Cervilla junto a Ignacio Valverde Palacios, profesor titular y director del Departamento de Construcciones Arquitectónicas

En la actualidad, una de las principales aplicaciones en las que se está trabajando ya es la generación de nuevos materiales para la proyección de tierra para el exterior. “Los resultados están siendo positivos, consiguiendo resistencias parecidas a las de los bloques de tierra compactada y dentro de los márgenes que establece la normativa actual de la Unión Europea”, afirma Ignacio Valverde Palacios, profesor titular y director del Departamento de Construcciones Arquitectónicas de la Universidad de Granada.

“Por lo que conocemos nunca antes se había incluido este tipo de residuo en materiales de construcción. Es verdad que desde hace mucho tiempo se ha construido usando fibras vegetales como bambú, cáñamo o paja en el adobe, pero con los residuos vegetales y más aun incluyéndole la rafia no es común reutilizar este material. Nosotros creemos que es fundamental y así evitaría el acopio de ese material en vertedero y la destrucción mediante quema de ese producto que luego no puede fabricarse como compost”, afirma Ignacio Valverde.

Mejores resultados con fibras de pepino

Al incorporar las fibras de pepino (los que dieron los mejores resultados) a la tierra en un porcentaje de un 7,5% del peso de esta, se consigue una resistencia a la compresión similar a los valores de bloques de tierra comprimida y adobe.

“Teniendo en cuenta que se está incorporando un residuo, los resultados son muy optimistas para el uso del residuo como parte de los materiales de construcción” confirma Ana Cervilla., y advierte: “Hay que sacar a la luz nuestros valores.

residuos
Diferentes restos vegetales con los que se han hecho las pruebas de materiales.

La industria del ultraprocesado se suele apropiar de nuestros mensajes y reclamos. Somos cooperativas y como tal tenemos unos valores asociados y deberíamos publicitarlos a los cuatro vientos: nuestros productos son los que ofrecen directamente los agricultores, en las cooperativas no hay un reparto de dividendos para un dueño, sino que cada socio él es dueño de la cooperativa, la riqueza permanece en el lugar donde está la cooperativa, no se deslocaliza”.
Y para ello recomienda “activar el marketing colaborativo en aras del bien común. Ser capaces de ponernos de acuerdo en articular marcas sectoriales y campañas de promoción”.

Innovación para la horticultura con raíces almerienses

Ana Cervilla llegó a Almería con 5 años, y desde entonces ha estado vinculada con el sector hortofrutícola. “Yo viví en El Ejido desde los 5 años (antes vivía en Albuñol, Granada) cuando mis padres compraron un invernadero y desde pequeña siempre he estado en relación con la agricultura. Como sabéis, los que hemos crecido aquí y tenido contacto con la agricultura, diferenciamos cada tipo de residuo a simple vista, sabemos la técnica y el procedimiento de cultivo”.

La posibilidad de aplicar los restos vegetales de los cultivos de invernadero a la construcción le surge a Cervilla en Alemania, donde actualmente reside. “Al acabar la carrera de Arquitectura Superior en la Universidad de Granada en 2012, me especialicé en la eficiencia energética de los edificios y todo esto tiene relación con los materiales usados en la construcción de los edificios. En Alemania, hice un seminario de desarrollo de materiales construcción con fibras vegetales y resina. A partir de ahí, comencé a dar forma a la idea de enfocar mi doctorado en el desarrollo de materiales de construcción con fibras de la agricultura intensiva”.

Redaccion AenVerde

info@aenverde.es

Sin comentarios

Deja una respuesta