Hace unos años, el espacio declarado Paraje Natural Punta Entinas-Sabinar en 1989, estaba afectado por numerosos vertidos de residuos, que vientos y lluvias acababan arrastrando hasta este entorno único, compartido por los municipios de El Ejido y Roquetas de Mar (Almería).
Hoy, la realidad es muy distinta, y entre todos: sociedad, agricultores y diferentes organizaciones, además de las administraciones, han conseguido mantener un espacio singular en el que conviven la naturaleza en su estado más puro y la actividad agrícola de los invernaderos.
En el video, el biólogo Jan van del Blom, responsable del Departamento de Técnicas de Producción de COEXPHAL, insiste en este importante punto de convivencia y el beneficio mutuo, que ambos mundos, el de la naturaleza y hortícola, pueden lograr por la conservación de este espacio, albergador de una rica avifauna, beneficiosa no sólo para el medio ambiente sino también para la agricultura, y que atrae a miles de amantes y observadores de aves cada año.
Este paraje costero, formado por dunas naturales y marismas, es un refugio de aves que realizan su descanso en el viaje migratorio desde el norte de África hacia Europa. Entre las aves que pueden observarse más fácilmente están las gaviotas de Audouin y los flamencos, pero se pueden encontrar otras especies, muchas de ellas catalogadas como vulnerables o en peligro de extinción.
Declarado también Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y desde 2006 es uno de los humedales pertenecientes al Convenio Ramsar, que tiene como fin «la conservación y el uso racional de los humedales mediante acciones locales, regionales y nacionales y gracias a la cooperación internacional, como contribución al logro de un desarrollo sostenible en todo el mundo».



