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El nitrógeno (N) y el fósforo (P) son nutrientes clave para la producción agrícola. Desde la Revolución Verde de los años 60, su uso ha permitido garantizar el abastecimiento global de alimentos. Sin embargo, el uso de fertilizantes hoy por hoy genera importantes retos agronómicos y ambientales, especialmente en zonas de agricultura intensiva como Almería.
En muchos sistemas productivos, una parte relevante de los fertilizantes aplicados no es aprovechada por los cultivos. Este exceso genera un sobrecoste para el agricultor y desestabiliza la salud de la planta. Además, acaba contaminando
acuíferos y aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero. El desafío actual del sector es producir de forma más eficiente, utilizando menos recursos y gestionándolos de manera inteligente.
En el proyecto europeo Econutri, en el que participa COEXPHAL junto con la Universidad de Almería (UAL), el objetivo es desarrollar e implementar estrategias
para una gestión sostenible de los nutrientes. Nuevas técnicas permiten evitar la contaminación del suelo, el agua y el aire, sin comprometer la productividad
agrícola. El proyecto combina soluciones basadas en la naturaleza con tecnologías
que facilitan una toma de decisiones más precisa por parte de los agricultores.
En la práctica agrícola, el manejo de la fertirrigación se realiza habitualmente
de forma empírica, apoyándose principalmente en la experiencia del agricultor
y con un uso limitado de datos objetivos.
Econutri se ha basado en la Gestión Prescriptiva-Correctiva (GPC), que combina una planificación inicial del riego y la fertilización con una fase de seguimiento que ajusta el manejo según el estado real del sistema suelo-planta.
En este contexto, Econutri apuesta por la incorporación de la fertilización de precisión y sistemas de apoyo a la decisión (DSS), que permiten ajustar el riego y el aporte de nutrientes en base a información cuantitativa y a las necesidades reales del cultivo, avanzando hacia una gestión más eficiente y sostenible.
Validación en campo
COEXPHAL ha participado activamente mediante ensayos piloto en invernaderos comerciales, que actúan además como fincas demostrativas, combinando el conocimiento del agricultor con herramientas de monitorización y apoyo a la decisión para optimizar el uso del agua y los nutrientes.
En este proyecto, la UAL ha aportado la base científica con el software VegSyst-DSS, mientras que COEXPHAL ha trabajado en su validación en cultivos orgánicos de tomate y pimiento, donde la gestión es más compleja por depender de la mineralización de la materia orgánica. En todos los casos se realizaron análisis de suelo, ejecutado por LABCOLOR, para determinar la presencia de nutrientes antes de iniciar los cultivos. Los volúmenes de riego fueron definidos con la ayuda de electrotensiómetros, cuyas mediciones son comunicadas en tiempo real al agricultor mediante una aplicación en teléfonos móviles.
Resultados
Todos los agricultores participantes reconocen el importante ahorro de agua y nutrientes a raíz del uso de los sensores electrónicos, que puede llegar, en algunos casos, al 30% con respecto al manejo anterior, sin efectos negativos sobre la producción ni la calidad. Esta conclusión ya ha sido compartida por muchos agricultores en el campo, por lo que la implementación del uso de electroensiómetros y las aplicaciones móviles ya se está produciendo a escala masiva.

La gestión del nitrógeno se basó en la monitorización combinada de la concentración de nitrato en savia del pecíolo y en la solución del suelo mediante sondas de succión.
Durante los cultivos, el análisis de savia se confirmó como un indicador muy sensible del estado nutricional del cultivo, indicando la absorción de nitrógeno por
la planta y de eventuales deficiencias. En paralelo, el seguimiento del suelo permitió identificar acumulaciones de nitrato asociadas a riesgo de lixiviación y ajustar el manejo a lo largo del ciclo.
En las fincas ecológicas de COEXPHAL, la aplicación del Paquete de Manejo Mejorado (IMP) redujo el drenaje y las concentraciones de nitrato en la solución del
suelo, manteniendo niveles adecuados de nitrógeno en la planta.
Final del cultivo
Uno de los resultados más llamativos es que, en casi todos los cultivos, se detectaron importantes acumulaciones de nitrógeno en el suelo al final de los cultivos, mientras que las plantas ya no lo absorbieron. En esta fase, es evidente que se pueden ahorrar muchos fertilizantes, sin perjudicar la cosecha.
Econutri demuestra que una gestión de precisión permite reducir hasta un 40% el
aporte de nitrógeno manteniendo la producción y la calidad, confirmando que la
horticultura almeriense puede liderar la transición hacia un modelo más sostenible
y competitivo.
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