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En la retina, y a veces en el corazón, quedan las imágenes que dejan danas y borrascas en diversas zonas del país. Las ramblas suelen ser espacios sensibles a estos fenómenos con el consiguiente arrastre de restos inorgánicos. En El Ejido, las hay con predominio de los agrícolas, que, o acaban en el mar o terminan fundiéndose con la tierra.
Por eso, después de organizar una jornada de limpieza y concienciación en la Rambla del Loco el pasado noviembre, la Plataforma Ejido Sostenible volvió a la carga el mes pasado y reunió a una treintena de vecinos para limpiar la Rambla del Tuerto, en la zona de Tarambana, y llenar cerca de dos contenedores de garrafas, colchones, plásticos, botellas, latas, rafias y escombros de obra, entre otros.
Todo ese conjunto de escombros a pesar de que un gran cartel de la Junta de Andalucía, con la palabra ‘Prohibido’ desgastada por el sol, reproduce un artículo de la Ley 7/2007 de 9 de julio de Gestión Integrada de la Calidad Ambiental que dice: “Bajo sanción desde 603 hasta 30.051 euros el abandono, almacenamiento, vertido
o eliminación incontrolados de cualquier tipo de residuos está tipificado como infracción grave o muy grave”. A tenor de lo recogido, de poco sirve el coaccionador aviso.
Sensibilizar y visibilizar
Las dos grandes cargas de residuos recogidos durante la jornada dejan claro que el desafío es considerable. Buena parte del material retirado —principalmente plásticos y restos de invernadero— pone de manifiesto la necesidad de reforzar la sensibilización en torno al tratamiento adecuado de los residuos agrícolas.
Según los organizadores, acciones como esta ayudan a visibilizar el problema, pero no pueden sustituir la responsabilidad que tienen las explotaciones agrícolas que hacen un mal uso de la rambla, así como de otros vecinos que ven en ellas un buen destino para los residuos de una obra o en donde dejar su maltrecho frigorífico.
Juan Bartolomé Escobar, miembro de la Plataforma, explica que la acción ha tenido un doble objetivo: “No sólo se trata de limpiar espacios degradados, sino de concienciar. La mejor forma de mantener limpias las ramblas es evitar que los residuos acaben en el medio, porque las lluvias los arrastran y terminan concentrándose aquí”.
Escobar recuerda además el valor estratégico de estos cauces: “Las ramblas no son solo canales de desagüe, también tienen importancia paisajística y conectan la Sierra de Gádor con la costa. Con un mínimo mantenimiento pueden convertirse en corredores verdes de uso público”.
A lo largo de la mañana, los voluntarios recogieron residuos dispersos entre zonas de vegetación y márgenes de la rambla. Varias familias participaron con sus hijos, y distintos colectivos aportaron material y apoyo logístico. Para muchos, la jornada sirvió también para visualizar la magnitud del problema y su origen.

En este sentido, Moisés Palmero, también miembro de Ejido Sostenible, subraya que la limpieza es solo una parte del trabajo: “Son actividades reivindicativas. Quitamos basura, pero sabemos que no es la solución definitiva. La solución real pasa por la colaboración de todos: ciudadanía, administraciones, empresas y sector agrícola”.
Punto de encuentro
Palmero explica que la plataforma, que lleva un año en funcionamiento, pretende servir como punto de encuentro para vecinos y asociaciones que quieren
implicarse en la mejora ambiental del municipio: “No venimos a ocupar el lugar de nadie. Queremos sumar, visibilizar los problemas ambientales y facilitar que la
ciudadanía pueda pasar a la acción”.
Por su parte, el concejal de Agricultura del Ayuntamiento de El Ejido, Manuel Martínez, presente y activo durante la jornada valora la implicación vecinal y recuerda que el vertido de residuos agrícolas en cauces y ramblas “perjudica al sector, deteriora la imagen del campo ejidense y supone un riesgo ambiental que
debe evitarse con una correcta gestión”.
Buena parte del material retirado — principalmente plásticos y restos de invernadero— pone de manifiesto que, aunque se ha avanzado mucho en tema de gestión de residuos, la sensibilización y jornadas como esta ayudan no sólo a mejorar el entorno sino también a visibilizar los problemas e insistir en que un campo limpio es un beneficio para todos.
La actividad contó con la colaboración de APROA, la Asociación El Árbol de las Piruletas y el Ayuntamiento de El Ejido.




