Durante cuatro horas al día los violines y violonchelos de Mozart o de Vivaldi suenan en el invernadero de tomate Rosa ecológico de Antonio Risco y Victoria Martínez, productores en el Huerto Ecológico de Casa Rural La Portellada, en Barbastro. «Los efectos en animales ya se han comprobado y este año optamos por incorporar la música clásica en la plantación durante la mañana. Los ruiseñores y jilgueros hacen el resto», aseguran al Diario del Alto Aragón.

Tras cuatro años de duro trabajo, es su primera campaña en contar con el certificado del Comité Aragonés de Agricultura Ecológica con la referencia AR-1850 y es el primer año también que le han metido música clásica a las tomateras.
·»Estamos en periodo de adaptación pero la música forma parte del estilo de cultivo tradicional, con cuerdas de cáñamo en lugar de cañas y podas selectivas de las plantas. Creo que todo suma y las plantas tienen buen aspecto en general. Los resultados se verán a comienzos de julio cuando se recojan los tomates, pero, por los informes que hemos leído, a las plantas les va bien la música», y aseguran que esta práctica hace crecer a las plantas hasta un 25% por ciento más.
En su invernadero, Antonio y Victoria, se ajustan al sistema ecológico de producción, con riego controlado en función del crecimiento de la mata, uso insectos para el control biológico y aplicación de aceite de neem, que «no es agresivo porque no mata bichos sino que controla larvas y huevos. Cuesta más pero se enmarca entre los productos ecológicos que son característicos en esta producción.
Desde hace cuatro años están en el Comité Aragonés de Agricultora Ecológica, del que advierten: «Son muy rigurosos y con normas que debemos aplicar».
Fuente: Diario del Alto Aragón


