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Más de 160 técnicos, agricultores, investigadores y representantes de empresas auxiliares participaron en la jornada técnica ‘Hablemos de Pimiento’ en Las Palmerillas, organizada por Aenverde, la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía y COEXPHAL, con Bioline Iberia y FMC como partners principales, el patrocinio de Agrocolor y la colaboración de Cajamar y Coitaal.
La cita reunió a expertos de la administración, la investigación y la empresa para analizar uno de los mayores desafíos fitosanitarios del cultivo de pimiento: Thrips parvispinus, una plaga que ha alterado las estrategias de control biológico y obliga a reforzar el manejo integrado.
La apertura técnica corrió a cargo de Rafael Sánchez Trujillo, jefe del Servicio de Sanidad Vegetal de la Junta de Andalucía, quien repasó la evolución de la gestión integrada de plagas en la horticultura protegida. Destacó cómo el control biológico ha transformado el modelo productivo almeriense y señaló que la aparición de nuevas especies invasoras exige seguir adaptando las herramientas disponibles para preservar la sostenibilidad de los cultivos.

A continuación, Adolfo Chavernas, Jefe de Servicio de Agricultura, Ganadería, Industria y Calidad, abordó las medidas fitosanitarias impulsadas por la administración autonómica para frenar la expansión de la plaga. Insistió en la correcta gestión de los restos vegetales y en la importancia de evitar focos de dispersión, recordando que la prevención y la vigilancia siguen siendo fundamentales para reducir la presión del insecto en las explotaciones.
La temperatura del suelo
Uno de los momentos más destacados llegó con la intervención de Estefanía Rodríguez, investigadora del IFAPA La Mojonera, quien presentó un estudio pionero sobre una de las fases menos conocidas del ciclo biológico de Thrips parvispinus: su desarrollo en el suelo.
El trabajo analizó el efecto de la humedad y la temperatura sobre la supervivencia de las pupas y la emergencia posterior de adultos. Los resultados evidenciaron que la humedad tiene una influencia limitada, mientras que la temperatura resulta determinante.
Los ensayos demostraron que determinados umbrales térmicos impiden la emergencia de adultos, aportando una base científica valiosa para evaluar técnicas como la biosolarización y abrir nuevas vías de control sobre una de las fases más vulnerables de la plaga. La investigadora destacó que este conocimiento permitirá afinar futuras estrategias de manejo y mejorar la eficacia de las medidas preventivas entre campañas.

La investigación volvió a ocupar un lugar protagonista con Mario Porcel, del IFAPA de Málaga, quien presentó los avances obtenidos con Franklinothrips megalops, un trips depredador autóctono con potencial para incorporarse a los programas de control biológico.
Nuevo auxiliar
Los ensayos realizados demostraron que tanto larvas como adultos de esta especie son capaces de depredar eficazmente las fases larvarias de Thrips parvispinus.
Además, las pruebas desarrolladas en explotaciones comerciales confirmaron su capacidad de establecimiento y reproducción en los cultivos de pimiento durante los meses más sensibles de la campaña. Su adaptación a las condiciones ambientales de los invernaderos mediterráneos lo sitúa entre las alternativas más prometedoras para reforzar el control biológico de esta plaga.
La transferencia de estos avances al campo fue abordada por Manuel Gómez, responsable de Desarrollo de Bioline Iberia. Durante su ponencia explicó cómo la expansión de Thrips parvispinus ha obligado a evolucionar las estrategias de control biológico y a reforzar los programas preventivos basados en fauna auxiliar.
Gómez defendió una estrategia integral sustentada en la combinación de organismos beneficiosos como Transeius montdorensis, Amblyseius swirskii, Amblyseius cucumeris y Orius laevigatus. Asimismo, presentó herramientas destinadas a mejorar el establecimiento de estos auxiliares y soluciones complementarias, como depredadores de suelo y nematodos entomopatógenos, capaces de actuar sobre diferentes fases del ciclo de la plaga y aumentar la estabilidad de los programas de control.
Ojo a los cultivos de primavera
La visión práctica del cultivo llegó con Juan Antonio Sánchez, coordinador de la Comisión Técnica COEXPHAL-Las Palmerillas, quien presentó un estudio sobre la situación fitosanitaria de melón y sandía al final de primavera. Los resultados detectaron una elevada presencia de Frankliniella occidentalis y una escasa población de fauna auxiliar, poniendo de manifiesto la necesidad de mantener la vigilancia y el control también fuera de la campaña para evitar reservorios de plagas.

La última ponencia técnica estuvo protagonizada por Lucía Raya, de FMC Agricultural Solutions, quien abordó las herramientas disponibles para complementar las estrategias de gestión integrada. La especialista defendió la combinación de soluciones biológicas y fitosanitarias, destacó la importancia de la rotación de modos de acción y subrayó el papel de la monitorización y la prevención para preservar la eficacia de las herramientas disponibles. Además, incidió en la necesidad de que los agricultores dispongan de diferentes recursos para adaptarse a un escenario fitosanitario cada vez más cambiante.
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Por tanto, la lucha contra Thrips parvispinus exige combinar investigación, prevención, control biológico, innovación y coordinación sectorial. «Todos con todo«, como concluyó Manuel Fernández, director General de Producción Agraria y Ganadera, al cierre de la jornada.



