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Los mercados agrícolas en la UE retornan a una frágil estabilidad

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La última edición del Informe de perspectivas a corto plazo para los mercados agrícolas de la UE de este otoño, publicado por la Comisión Europea, presenta las últimas tendencias y perspectivas para los principales mercados agrícolas.

Tras sufrir graves perturbaciones y una elevada volatilidad en los últimos años, los mercados agrícolas de la UE están mostrando signos positivos de estabilización, ya que los costes de los insumos han disminuido de forma constante en los últimos meses y la inflación de los precios de los alimentos ha vuelto a una tasa moderada.

El entorno macroeconómico general y de los precios de los alimentos apunta a posibles mejoras en la demanda de productos agroalimentarios en la mayoría de los sectores.

No obstante, las perspectivas siguen estando sujetas a un alto grado de incertidumbre, vinculada a fenómenos meteorológicos, conflictos geopolíticos y enfermedades animales y vegetales.

Según dicho informe, los mercados agrícolas están mostrando signos de estabilización. La inflación de los alimentos ha ido disminuyendo y los precios de los alimentos se han mantenido relativamente estables durante los últimos meses para la mayoría de los productos, aunque son, de media, un 32 % más altos en comparación con 2020.

Inflación moderada

El aumento de la demanda de productos agroalimentarios podría verse respaldado por el crecimiento previsto del PIB de la UE y una inflación moderada y constante.

Desde la  edición de primavera de las perspectivas a corto plazo , las condiciones meteorológicas adversas han resultado ser más frecuentes y perjudiciales, afectando a los niveles de producción y calidad de los principales cultivos herbáceos.

El mercado de fertilizantes de la UE también se está estabilizando gradualmente, los flujos comerciales están volviendo a la normalidad y la producción nacional muestra signos de recuperación.

Sin embargo, la asequibilidad sigue siendo una preocupación para los agricultores, principalmente debido a la caída de los precios de los cultivos herbáceos.

La reducción de los rendimientos de los cultivos en diferentes regiones de Europa en 2024 podría causar problemas de flujo de caja para los agricultores de cultivos herbáceos, lo que podría afectar a las compras de fertilizantes en la primavera de 2025.

Desde principios de año, la Comisión Europea, en estrecha colaboración con los Estados miembros, ha adoptado una  amplia gama de medidas para contribuir a simplificar la Política Agrícola Común para los agricultores .

Cultivos herbáceos

La producción de cereales de la UE en 2024/25 se estima en 260,9 millones de toneladas, alrededor de un 7% por debajo de la media de cinco años, lo que representa la producción más baja de la última década.

Esto se debe a las condiciones meteorológicas desfavorables que afectan a los rendimientos y, en parte, a una reducción de la superficie cultivada debido, entre otras cosas, a las lluvias excesivas que interrumpen la siembra.

Los cultivos más afectados son el trigo blando y el maíz, mientras que aumenta la producción de avena, cebada y trigo duro.

Se espera que la producción de semillas oleaginosas de la UE en 2024/25 alcance los 29,7 millones de toneladas (-8% interanual), debido a una reducción de la superficie de colza y a las condiciones climáticas adversas que afectan al girasol.

Aceite, vino y frutas

En 2024/25 se espera que la producción de aceite de oliva vuelva a niveles medios de 2 millones de toneladas, tras dos años de baja producción y precios récord. A medida que aumente la disponibilidad, los precios deberían bajar gradualmente y el consumo aumentar, favoreciendo así las exportaciones.

Sin embargo, el sector aún se enfrenta a la incertidumbre de la rapidez con la que los precios se adaptarán al aumento de la disponibilidad y de cómo reaccionarán los consumidores tras haber cambiado los hábitos de consumo debido a los altos precios.

Se espera que la producción de vino de la UE disminuya ligeramente en términos interanuales y se mantenga un 7 % por debajo de los niveles medios de los últimos cinco años, mientras que el consumo continúa su tendencia a la baja. Las exportaciones de vino también están disminuyendo.

El informe también analiza en profundidad las manzanas, las naranjas, los melocotones, las nectarinas y los tomates, que también se vieron afectados por diversos fenómenos meteorológicos.

A medida que la inflación de los precios de los alimentos se estabilice, el consumo de frutas y verduras frescas podría recuperarse en un futuro próximo.

Informe completo (pfd en inglés) en este enlace.

 

Redaccion AenVerde

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