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Un nuevo estudio de modelización a escala europea encargado por ProVeg International revela que, si se orientara la contratación pública de alimentos hacia menús compuestos en un 85 % por productos de origen vegetal, se podrían ahorrar 11.610 millones de euros anuales incluyendo costes sociales evitados, al tiempo que se reducirían significativamente las emisiones y se mejoraría la salud pública a largo plazo.
El estudio, llamado «La oportunidad de 11.000 M€: liberar el potencial económico de la contratación pública rica en productos vegetales en la UE» (The €11 Billion Opportunity: Unlocking the Economic Potential of Plant-Forward Public Procurement in the EU), elaborado por Bryant Research, analiza el impacto de reorientar los presupuestos destinados a los alimentos que se sirven en colegios, hospitales, universidades, el ejército y otras instituciones públicas de los países miembros de la Unión Europe. Presenta modelos de escenarios con niveles de contratación pública con un 65 %, 75 % y 85 % de alimentos de origen vegetal, e incluye desgloses por países.
“Los resultados demuestran que una gastronomía sostenible, impulsada desde las instituciones públicas, no solo reduciría costes, sino que es una herramienta fiscal y política con un gran potencial para mejorar la salud pública y el medio ambiente”, comenta Verónica Larco, directora de comunicación de ProVeg España.
Principales conclusiones (85 % de alimentos de origen vegetal):
- 160 millones de euros de ahorro anual en los presupuestos públicos directos destinados a la alimentación.
- 370 millones de euros en externalidades medioambientales evitadas.
- 080 millones de euros de ahorro anual en costes sociales de salud.
- 8,89 millones de toneladas de CO₂eq reducidas al año, lo que equivale a retirar 4,44 millones de coches de las carreteras de la UE.
- 187 casos de obesidad evitados a largo plazo.
Actualmente, Europa destina más de 45.000 millones de euros al año en comida pública. Según el análisis, los patrones de contratación pública actuales generan unas externalidades medioambientales estimadas en 8.430 millones de euros al año, unos costes que, en última instancia, recaen sobre las personas contribuyentes a través de la sanidad, los efectos sobre el clima y el daño medioambiental.

“No se trata de un debate sobre estilos de vida, sino de un debate fiscal y estratégico”, afirmó Jasmijn de Boo, CEO global de ProVeg International. “La contratación pública es una de las herramientas climáticas y sanitarias más ignoradas de Europa. Al destinar el 85 % del gasto a alimentos de origen vegetal, la UE podría ahorrar 3.160 millones de euros directamente de los presupuestos destinados a alimentación, y más de 11.000 millones de euros al año si se tienen en cuenta los impactos medioambientales y sanitarios”.
Una estrategia de resiliencia para Europa
Más allá del ahorro económico y los beneficios para la salud, el análisis indica que la contratación pública rica en alimentos de origen vegetal reduce la exposición a la volatilidad de los costes de los insumos agrícolas, la inestabilidad de la cadena de suministro y los riesgos medioambientales, lo que refuerza la resiliencia a largo plazo del sistema alimentario europeo. Además, favorece la diversificación de la actividad agrícola, en consonancia con las propuestas de la Política Agrícola Común (PAC) para el periodo 2028-2034.
Las escuelas, en el centro del impacto
El modelo pone a los colegios como punto de intervención especialmente eficaz. Las escuelas y colegios representan el 39 % del consumo institucional de productos de origen animal en toda la UE. La mera reforma de la gastronomía escolar podría reducir las futuras tasas de obesidad en la población adulta, evitando cerca de 400.000 casos de obesidad crónica.
Esto supone una intervención sanitaria preventiva de carácter estructural que ahorraría millones de euros a los 27 Estados miembros


