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Las tecnologías genéticas llevaron al mundo al “amanecer de una nueva era” y tienen el potencial de aportar soluciones significativas a los desafíos mundiales en materia de seguridad alimentaria, clima y biodiversidad. Este mensaje fue transmitido por Qu Dongyu, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) durante la ceremonia de apertura del Diálogo Internacional Borlaug del Premio Mundial de la Alimentación 2024, celebrada el 29 de octubre de 2024 en Des Moines, Iowa.
“La revolución genética va más allá del aumento de los rendimientos: se centra en explorar las soluciones a la resistencia biótica y abiótica y en salvaguardar la diversidad genómica vital, que es fundamental para la diversidad alimentaria”, subrayó el director general de la FAO en su discurso de apertura titulado ‘De la genética a la generación: qué depara el futuro para los sistemas agroalimentarios y la cultura alimentaria’.
La tecnología de edición genética acelera significativamente los procesos de mejoramiento, actuando más rápido que los métodos de cruzamiento, mejoramiento por mutación y transgénesis, afirmó el director general de la FAO, quien estudió el mejoramiento y la genética de las plantas e hizo importantes contribuciones a la comprensión del genoma de la papa.
La edición genética o del genoma es un término que engloba varias técnicas de biología molecular. La llegada de las repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas, conocidas como CRISPR, estimuló un rápido aumento de la investigación y las aplicaciones de la edición genética. El método CRISPR es más rápido y menos costoso que los métodos más convencionales de cruzamiento de especies, lo que abre nuevos horizontes para cultivos y ganado adaptables al medio ambiente y sensibles a la nutrición que pueden proteger la biodiversidad genética y contribuir a la creación de sistemas agroalimentarios resilientes.
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“Los avances en genética mejoran la efectividad en el desarrollo de nuevos cultivos. Mejora la resistencia a plagas, enfermedades y estreses ambientales. Esto incluye tolerancia a altas temperaturas, sequías, inundaciones y salinidad, entre otros. Estos avances en la edición de genes podrían hacer algo más que mejorar el rendimiento de los cultivos; también podrían acercar a las personas y las culturas alimentarias”, explicó Qu.



