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La colaboración entre fabricantes y distribuidores se consolida como uno de los principales motores para impulsar el crecimiento de las categorías de productos frescos y responder mejor a las nuevas demandas del consumidor.
Así se desprende del Barómetro AECOC de colaboración en Gestión por Categorías en Frescos, presentado durante la jornada «El futuro de los frescos: innovar y colaborar para satisfacer al consumidor», un estudio que analiza el grado de implantación de estos proyectos y los retos que todavía condicionan su desarrollo.
Los resultados del informe muestran que la gestión por categorías está ampliamente implantada en el sector de los productos frescos, aunque con un mayor grado de desarrollo en la distribución. En concreto, el 84% de los distribuidores afirma haber trabajado en proyectos de gestión por categorías durante el último año, frente al 67% de los fabricantes.
La optimización del surtido
El estudio pone de manifiesto que la optimización del surtido continúa siendo el principal ámbito de trabajo conjunto. El 87% de los distribuidores y el 74% de los fabricantes la sitúan entre sus prioridades. A ella se suman la mejora de la eficiencia operacional, impulsada por el 67% de los distribuidores y el 57% de los fabricantes, y la eficiencia promocional, especialmente relevante para el 58% de las empresas fabricantes.
En paralelo, el informe refleja diferencias en las prioridades estratégicas de ambos colectivos. Mientras que los fabricantes concentran buena parte de sus esfuerzos en la innovación y la optimización del surtido, la distribución prioriza aquellas iniciativas orientadas a mejorar la eficiencia operativa.
Confianza, transparencia y datos para seguir avanzando
A pesar del elevado grado de implantación, el barómetro identifica algunos desafíos que todavía dificultan la extensión de estos proyectos. Entre las empresas que aún no han iniciado iniciativas de gestión por categorías, la falta de recursos especializados, las particularidades propias de determinadas categorías de producto y la percepción de una escasa relevancia para el negocio figuran entre los principales obstáculos.
El estudio también refleja diferencias en las barreras percibidas por fabricantes y distribuidores. Mientras que el 84% de los fabricantes considera que la cultura organizativa constituye el principal reto interno para avanzar en estos proyectos, el 60% de los distribuidores sitúa la confianza entre socios comerciales como el aspecto que requiere una mayor atención.
En este contexto, la mejora de la comunicación y la transparencia aparece como la principal demanda de los fabricantes para reforzar la colaboración con la distribución. Además, reclaman un mayor uso de herramientas de análisis de datos y una relación basada en la confianza mutua para identificar nuevas oportunidades de crecimiento.
Una colaboración que impulsa el crecimiento de las categorías
Las compañías que ya desarrollan proyectos conjuntos coinciden en señalar que los beneficios trascienden los resultados comerciales. Entre los fabricantes, el 88% destaca el fortalecimiento de la relación con la distribución como la principal ventaja, seguido del incremento de las ventas (67%) y del crecimiento y rentabilidad de la categoría (60%).
En la distribución, el aumento de las ventas (75%), la mejora de la relación con los proveedores (72%) y el crecimiento de la categoría (66%) encabezan los beneficios obtenidos.



