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Bioline Iberia y Sandía Fashion cuentan, desde hace un tiempo, con un acuerdo para reducir el uso de materias activas en este cultivo, y la empresa Agrícola Navarro de Haro es un referente en esta cucurbitácea. Esta compañía líder en producción de sandía y Bioline Iberia llevan trabajando desde el año pasado tanto en cultivo al aire libre, como en malla y en invernadero obteniendo muy buenos resultados.
El objetivo es producir el 100% de este cultivo controlado bajo estas técnicas de producción integrada que propone Bioline Iberia.
Para Joaquín Haro García, técnico de Agrícola Navarro de Haro, el convenio de colaboración entre Bioline y Fashion persigue establecer un método de control que sea más respetuoso con la fauna auxiliar y con el medio ambiente, que nos permita reducir el número de materias activas y llegar a los mercados de
forma más sostenible.

Por su parte, Jose Antonio Navarro, segunda generación en la gran familia Agrícola Navarro de Haro, advierte que en la empresa han cambiado de paradigma, y aunque su mayor superficie está al aire libre y ahí es más complicado el control biológico, el objetivo es alcanzar el residuo cero, “buscando un equilibrio con materias activas que respeten la fauna auxiliar estamos creando un ecosistema en el que conviven la plaga, la fauna auxiliar y las materias activas que usamos”, asegura.

“Por eso, y sobre todo en cultivo protegido, – prosigue Navarro- aconsejamos a todos nuestros agricultores que cambien la filosofía porque hoy en día con las restricciones de materias activas, tenemos que incentivar que los invernaderos tengan mayor biodiversidad y que los insectos beneficiosos puedan acceder a nuestros cultivos”.
Asesoramiento
Para ello cuentan con el asesoramiento de Bioline Iberia y sus técnicos, como Isabel M. Caparrós Ortega, técnico comercial para la zona del Levante, quien define lo primero que hay que tener en cuenta para realizar control
“Lo primero es contar con un asesor especializado en control biológico para explicar de forma clara las soluciones que tenemos según las circunstancias de cada cultivo. Lo segundo, una figura a la que llamamos “plaguero”, una persona que se dedica a ir visitando las parcelas y marcando focos en los que se vea pulgón, araña roja o cualquier otra plaga. En tercer lugar, y muy importante: la anticipación, debido, sobre todo, a lo rápidos que son los ciclos de las plagas. De esta manera reducimos el coste de insumos en este cultivo. Y por último: en el caso de usar algún tratamiento, que sea compatible con los insectos auxiliares”, asegura la experta.
Desde Bioline Iberia, lo primero que hacen es explicar sus protocolos y adaptarlos a las necesidades de cada tipo de finca, ya que en Agrícola Navarro de Haro tienen cultivos al aire libre, en malla e invernadero.

Según Caparrós Ortega, y de cara a la antelación, “en el caso de los setos perimetrales les explicamos qué especies de floración debemos colocar al igual que con los reservorios de cereales, dónde ubicarlos y qué momento es el idóneo. Para el control de mosca blanca tenemos STARKII® en el formato Bugline que lo usamos mucho en malla y también en invernadero; sin embargo, al aire libre, recomendamos el material suelto, que nos ayuda al control biológico de mosca blanca, trips y araña roja”. También dependerá del tipo de finca o sus circunstancias para usar en cada caso parasitoides y/o depredadores en formato blíster. Según Isabel M. Caparros no hay un protocolo rígido, sino que se adapta a las circunstancias de cada cultivo y cada finca.
Al igual que tienen acordado con Sandía Fashion un convenio para desarrollar el control biológico en sandía, Bioline Iberia apuesta también por divulgar a otras empresas y agricultores los beneficios del control biológico.
“Siempre digo que pueden empezar a probar con una finca y se darán cuenta que funciona, porque cuando terminen con un cultivo de primavera, verán claramente que finalizamos con muchísima menor presión de plaga en el campo y se empezará el siguiente ciclo de cultivo con una finca mucho más limpia.
Además, se reducen costes en insumos debido a que creamos las condiciones adecuadas en las fincas para aprovechar todos los recursos naturales del exterior reduciendo el uso de materias activas”.
Y luego está el mercado y la legislación que provoca que cada vez haya menos herramientas para control de pulgón y araña roja. “Al final, los “bichos” están trabajando 24/7, por tanto, el control biológico es un valor añadido que le da un extra a nuestro producto, en este caso la sandía”, sentencia la técnico de Bioline Iberia.



