Mañana se celebra el Día Internacional de la Agricultura, una actividad surgida hace unos 12.000 años durante el Neolítico y que cambió para siempre la vida de nuestros ancestros y continúa hoy.
Un siglo XXI, marcado desde el pasado por la tecnología y últimamente, por la creación y desarrollo de mundos virtuales que van más allá del real. Y una de esas creaciones es uno de los juegos que más éxito tienen en la actualidad: Minecraft.
El mundo de Minecraft es infinito y se basa en bloques, la inmensa mayoría de ellos con forma de cubo y de las mismas dimensiones.
Para quien no lo conozcan, se trata básicamente de crear un mundo a base de bloques pixelados, la mayoría en forma de cubo y mismas dimensiones, con las herramientas que se facilitan, con varios modos: en supervivencia (en donde hay enemigos) o creativo. Para ambos, el propio juego facilita los materiales básicos, haciendo que se pueda conseguir madera pero sin talar un solo árbol.
¿Y qué tiene qué ver Minecraft con la agricultura?
El famoso videojuego, con 141 millones de usuarios activos en el mundo (mayormente pre y adolescentes), ya sea en el modo creativo o de supervivencia, sobre todo este último, la creación de un huerto o incluso un invernadero puede ser no sólo importante, sino imprescindible para no morir de hambre.
Incluso, los youtubers expertos en juego explican en sus tutoriales cómo ser más eficientes en los cultivos usando el mínimo de agua para una mayor producción y rentabilidad.
Estos tutoriales ayudan a escoger el tipo de suelo, que no contenga rocas o colocar un «cubo» de agua en medio de la finca o parcela, que es más eficiente que instalar la tierra junto a un río, cómo colocar vallas construir un invernadero para evitar que otros jugadores o los denominados «mobs» (monstruos que atacan a los jugadores) «pisoteen» y arruinen las cosechas.
También según el tipo de cultivo se usará más agua o menos, o según el lugar, si recibe más o menos luz. Como sucede en los invernaderos del norte de Europa, necesitará del apoyo de luz artificial.
Se puede fertilizar de forma «más natural» usando harina de huesos, seleccionar y plantar las propias semillas; en definitiva, al igual que el mundo real, una agricultura que busca ser más eficiente y se convierte en fundamental para la supervivencia de estos mundos.
Tanto en el mundo real como en el virtual, feliz Día Internacional de la Agricultura.


