Green Ocean (Oceano verde), así se llama el proyecto de la startup japonesa N-Ark, que consiste en invernaderos flotantes sobre el mar que utilizan el agua salada y la pluvial para cultivar verduras y que podría ser una realidad el próximo año, según sus inventores.
Están basados en la técnica de las chinampas, un método ancestral de cultivo en México durante la época prehispánica para cultivar flores y verduras sobre los lagos y lagunas. hechas con madera adelgazada unida por juntas de carbono que garantiza la resistencia a la sal de mar.
El invernadero flotante japonés cuenta con un revestimiento especial que ayuda a evitar la corrosión y aumentar su flotabilidad, a lo que se añade un sistema cíclico que toma agua fría del mar para controlar la temperatura en su interior.
Además de producir verduras en su interior, en la parte baja prevé el cultivo de algas y otro tipo de plantas que ayuden a limpiar y mejorar el entorno marino.
Agua de lluvia
Su techo está diseñado a dos aguas para que pueda canalizar la lluvia de forma eficiente, así el agua recolectada se mezcla con la de mar para ajustar su nivel de pH y producir un abono que ayude al crecimiento de los cultivos.

Según señalan desde N-Ark, este sistema de cultivo puede sustituir 15 cm de tierra natural por una fibra especial de 5mm, en la que regulan la humedad, permitiendo usar una décima parte del agua que de forma convencional.
Otros proyectos con agua de mar
En su caso, la empresa de Arabia Saudí, Red Sea Farms, lleva ya tiempo usando el agua salada del Mar Rojo para cultivar tomates. Aunque su proceso es similar al de “Green Ocean” tiene sus variantes, como el uso de la hidroponía con una mezcla de 10% de agua dulce por 90% de salada.
Por su parte, Seawater Greenhouse, con proyectos en Omán, Tenerife o Australia, cuenta con invernaderos alimentados con agua desalada a partir de energía solar y con sistema de control de temperatura.



