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El Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Ingenieros Técnicos Agrícolas se incorpora al Consejo Asesor de la Academia Andaluza de Agricultura

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Entre un avance científico y su aplicación en una explotación hay un camino que los ingenieros agrícolas recorren cada día. Conocen la investigación, pero también el terreno: las necesidades de los cultivos, las dificultades de los agricultores y las decisiones que condicionan una campaña. Esa experiencia tendrá ahora voz en el Consejo Asesor de la Academia Andaluza de Agricultura, al que se ha incorporado el Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Ingenieros Técnicos Agrícolas (CACOITA).

La incorporación sitúa al colectivo en un espacio de encuentro entre ciencia y sector productivo. También reconoce el peso de una profesión que acompaña a la agricultura desde la planificación de las explotaciones hasta la gestión del agua, la sanidad vegetal, la incorporación de tecnología o la transformación agroalimentaria. Allí donde el campo necesita una respuesta técnica, los ingenieros agrícolas aportan conocimiento, criterio y cercanía.

Su contribución a la Academia parte de esa doble mirada: comprender los avances científicos y conocer las condiciones en las que deben aplicarse. La presencia del Consejo Andaluz permitirá trasladar las inquietudes de los profesionales y contribuir a que el conocimiento llegue a las explotaciones en forma de soluciones útiles.

El presidente de la Academia, Diego Luis Valera, ha reconocido expresamente ese compromiso: «Me gustaría dar las gracias a los ingenieros técnicos agrícolas por el enorme apoyo que desde el minuto uno le han dado a la Academia Andaluza de Agricultura».

Sus palabras subrayan una colaboración que acompaña a la institución desde sus primeros pasos y que encuentra ahora un cauce de participación en su Consejo Asesor.

El conocimiento como motor del campo

La Academia Andaluza de Agricultura nace con una tarea de fondo: organizar y poner en valor el conocimiento agrario para contribuir al futuro del sector. Entre sus fines incluye impulsar la innovación, la formación y la transferencia de conocimiento, así como ofrecer asesoramiento científico y técnico independiente.

Valera lo resume en objetivos concretos: mejorar la competitividad del sector y de las explotaciones agroalimentarias, facilitar el relevo generacional y actuar como «un nexo de unión entre universidades, IFAPA, colegios profesionales y el propio sector». Se trata de reunir capacidades que, trabajando juntas, pueden dar una respuesta más cercana a las necesidades de la agricultura. La experiencia profesional resulta esencial para detectar problemas, orientar prioridades y acompañar la aplicación de los avances.

Fernando Paniagua, presidente del Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Ingenieros Técnicos Agrícolas (CACOITA), expresa así el sentido de esta participación:
 «El futuro de la agricultura se construye con ciencia, pero también escuchando a quienes trabajan cada día en el campo. Los ingenieros agrícolas estamos en ese punto de encuentro.

Conocemos las dificultades de una explotación y sabemos que una innovación cobra sentido cuando ayuda al agricultor a mejorar. Esa es la experiencia que queremos aportar a la Academia».

Una puerta abierta a los colegios andaluces

La incorporación del Consejo Andaluz abre también una puerta a los colegios que lo integran. Desde la entidad se les anima a sumarse a la iniciativa y a explorar vías de colaboración que acerquen a la Academia la experiencia de sus profesionales.

La agricultura andaluza reúne paisajes, cultivos y modelos productivos distintos. Incorporar esa diversidad permitirá enriquecer el diálogo y conectar las propuestas de la institución con las necesidades de cada territorio.

El Consejo Andaluz quiere contribuir a ese encuentro. La voz de los ingenieros agrícolas llega a la Academia con el conocimiento que nace del trabajo diario y con una aspiración compartida: que los avances de la ciencia encuentren su lugar en el campo.

Redaccion AenVerde

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