Infrarrojos para detectar la calidad y frescura de las frutas y hortalizas

Un equipo de investigadoras de la ETSIAM de la Universidad de Córdoba quiere mejorar los actuales métodos de análisis de calidad de frutas y verduras, que actualmente requieren la selección de varias muestras procedentes de un mismo lote y diferentes análisis en el laboratorio para lo que es necesario destruir el producto, por lo que no puede aplicarse a una producción completa.

Los investigadores cordobeses proponen usar una tecnología no invasiva: la Espectroscopia de Reflectancia en el Infrarrojo Cercano, o tecnología NIRS. Aunque su uso se extiende en muchos ámbitos, como el agrolimentario, también se emplea en el ámbito químico, farmacéutico o, incluso, en biomedicina.

“Esta técnica se basa en la interacción de la luz con el producto para obtener información sobre su composición físico-química, su estructura o incluso parámetros relacionados con sus características sensoriales”, explica la investigadora Dolores Pérez Marín, que junto a María Teresa Sánchez dirige la línea de trabajo que estudia la utilización de sensores NIRS aplicados a frutas y hortalizas.

Análisis en campo

El objetivo del estudio ha sido el desarrollo de modelos de predicción de parámetros relacionados con la calidad y la seguridad alimentaria de las espinacas, mediante el uso de un micro-instrumento NIRS portátil, de tamaño muy reducido, que permite analizar el producto directamente en campo, así como en los puntos de recepción y procesado del producto en la industria. “Los resultados han sido muy positivos”, afirma Dolores Pérez Marín. “Demuestran la capacidad de esta tecnología para el análisis de hortalizas directamente en campo o en la industria, tanto para determinación de características relacionadas con la calidad como con la seguridad alimentaria”.

investigadoras Córdoba
Lola Pérez Marín, Irina Torres y María Teresa Sánchez, investigadoras del estudio

Respecto a la calidad, se han estudiado el contenido en sólidos solubles del producto, que permite planificar la fecha óptima de cosecha cuando se detecta que se ha alcanzado el nivel adecuado.

Por otro lado, también se ha analizado el contenido en nitratos, lo cual permite establecer las dosis de abonado apropiadas para el cultivo y es de gran interés para la seguridad alimentaria del producto, ya que existe una normativa europea que establece el contenido máximo de nitratos presentes en hortalizas en función de si su destino es la alimentación infantil, el consumo en fresco o el procesado industrial.

El estudio concluye, por tanto, que la Espectroscopia NIRS presenta unas características óptimas para dar respuesta a las necesidades actuales de control de calidad del sector agroalimentario. Es rápida, precisa, no contaminante, de bajo coste y no destructiva. 

 

Redaccion AenVerde
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