La costa de Almería se caracteriza por combinar una naturaleza excepcional con un turismo a escala modesta y una agricultura intensiva. Entre escenarios cinematográficos y playas vírgenes, se desarrolla la horticultura a una escala única en el mundo. Por esta combinación, el litoral de Levante de Almería ha sido elegido como objeto de un proyecto especial, dirigido a la gestión integral de la zona. El proyecto, llamado ‘CAMP’, está financiado por las Naciones Unidas, la UE y el gobierno Español y Andaluz. El objetivo fue buscar las formas de garantizar el mantenimiento de los valores naturales y culturales, con una explotación económica óptima del territorio.
Puntos fuertes y débiles
Dentro del proyecto CAMP, los técnicos de COEXPHAL han realizado un diagnóstico de la agricultura, analizando los puntos fuertes y débiles, de cara al desarrollo del sector a largo plazo. Como punto de salida, se observa que la agricultura es el motor económica de la zona. Considerando la actual coyuntura, cabe esperar que se mantenga como principal fuente de ingresos durante muchas décadas más. Por ello, es una obligación que el sistema hortícola no perjudique a las opciones de generaciones posteriores y que busque la mejor convivencia posible con el medio ambiente y con otros sectores económicos, como el turismo.
Impacto medioambiental
El diagnóstico señala que el sector ha progresado mucho en algunos aspectos medioambientales. Desde luego, el avance más llamativo ha sido la eliminación de la mayoría de los tratamientos con plaguicidas químicos, por la masiva introducción del control biológico. En los últimos 15 años, también ha mejorado muy notablemente la limpieza rural. En la actualidad, está terminantemente prohibida la quema y el abandono de residuos en el campo.
Agua y fertilizantes
No obstante, todavía quedan varias asignaturas pendientes que necesitan atención a corto plazo. Una de ellas es la optimización del uso de agua y de los fertilizantes. Existe una sobre-explotación de los acuíferos, por lo cual el agua se vuelve cada vez más escasa y los pozos se salinizan. Varios proyectos en invernaderos comerciales demuestran que es posible reducir el volumen de agua con un 30%, tanto por adaptar las técnicas de riego como por un mejor aprovechamiento del agua de lluvia. Las medidas necesarias para mitigar la pérdida de agua coinciden con las medidas para evitar la pérdida de nitrógeno al medio ambiente.
Reciclaje de residuos
Aunque se recicla la mayoría de los residuos agrícolas, incluyendo el plástico, sigue habiendo un volumen importante que termina en los vertederos municipales. Esto incluye una parte de los restos vegetales, que difícilmente puede ser separada de las rafias usadas para el entutorado. Para solucionar este problema, se tiene que estimular el uso de rafias degradables y premiar a los agricultores que entreguen sus contenedores con residuos no mezclados con materiales de otra índole. Sin duda, esto requiere una disciplina de parte de los agricultores, igual que una gestión seria de parte de las empresas que gestionan los residuos. También existen materiales, como los sustratos inertes después de su vida útil, que no cuentan con procesos de reciclaje económicamente factibles.
Diferentes puntos de vista
En el proyecto CAMP se han juntado profesionales y científicos de muy diferentes orígenes. Técnicos de medio ambiente, de pesca y de turismo, historiadores-culturales, ecologistas, economistas, agrónomos, agricultores, etc. Todos están muy conscientes de la enorme importancia que tiene la horticultura para el desarrollo de Almería. La agricultura, por su parte, puede aprovecharse de los muy diferentes puntos de vista en este grupo para fortalecerse. Para ajustar sus prácticas habituales y garantizar su rentabilidad un entorno que mantiene su enorme riqueza cultural y ecológica.
Texto y fotos: Jan van der Blom, responsable del Departamento de Control de Plagas de COEXPHAL.



