(También nos puedes seguir por nuestro canal de WhatsApp)
La visita a una finca, que aprovecha todos los residuos vegetales que genera para nutrir el suelo y mantenerlo fértil y vivo, descubre una apuesta por la producción hortofrutícola poco común basada en la rotación y asociación de cultivos sumada a la aportación de diferentes tipos de materia orgánica. Un ejemplo de sostenibilidad rentable en El Albuñol (Granada).
Ángel Rivas Romera, agricultor
¿Puede describir las características de su finca?
Esta finca se encuentra en una cota de 190 metros sobre el nivel del mar, en la zona de El Albuñol, es un invernadero de raspa y amagado normal. En línea recta al mar no habrá más de 400 metros lo cual propicia una temperatura muy agradable durante todo el año y hace que la diferencia térmica no sea muy grande. Desde el primer día, en el año 2006, nos hemos dedicado a que todo lo que se genere en la finca se quede en ella. No sale ningún residuo vegetal. En la actualidad cultivamos judía en ecológico.
¿Qué importancia le da al suelo?
La máxima. Soy un agricultor que piensa que el eje central de la finca está en el suelo. Si no tienes un suelo potente capaz de soportar las necesidades de la planta, no tienes nada. Nuestra prioridad desde el inicio ha sido cuidar el suelo. Lo primero que hicimos fue triturar los restos vegetales e incorporarlos al suelo, haciendo el aporte de materia orgánica periódicamente para incentivar que sea un suelo vivo.
¿Estamos a tiempo de conseguir suelos fértiles, aunque se trate de cultivos de invernadero?
Evidentemente, sí. Estamos a tiempo y además lo necesitamos, tenemos que cambiar la forma de pensar. Un suelo óptimo se puede conseguir en tres o cuatro años. El truco es trabajar como si fuera una hucha, con aportes periódicos de materia orgánica que doten a los suelos de energía para que esté disponible a las necesidades de la planta a largo plazo.
¿Cómo combate los patógenos del suelo? ¿Practica la solarización u otra técnica para la limpieza y desinfección?
Llevo 15 años sin hacer solarización ni aporte de productos químicos. Los patógenos los controlamos gracias a los microorganismos y apoyándonos en la planta para que compitan y conseguir un suelo equilibrado. Partíamos de un problema muy serio de nematodos y hoy en día son inexistentes. Uno de los métodos culturales que ayudan a combatir los patógenos del suelo es la asociación de cultivos. Plantamos puerro al lado del cultivo principal y comprobamos que la exudación que hace la raíz del puerro repele al nematodo. Al no sentirse cómodo en el ambiente no se instala en el tomate.

Juan Antonio Sánchez Martínez, coordinador de la Comisión Técnica de COEXPHAL y experto en Agroecología de EsProyecta
¿Puede introducir a modo de la importancia que no se le daba al suelo y cómo ahora se le presta más atención?
Antes no se le daba la importancia que se le da ahora al suelo y es un factor clave para la producción de hortalizas en invernadero o al aire libre. En función de la fertilidad que tengas en el suelo, tus plantas van a responder más y mejor a la producción y al control de plagas. Un suelo equilibrado, vivo y fértil es algo que se tiene que trabajar mediante las técnicas agronómicas.
El control biológico fue una revolución. ¿Ahora tiene que venir la del suelo?
El ejemplo de Ángel que año tras año mejora la biodiversidad microbiana aportando distintos tipos de materia orgánica al suelo ha demostrado que se pueden conseguir los objetivos de una forma más sostenible en todas sus vertientes, medioambiental, social y económica. El suelo es un ser vivo al que hay que alimentar de forma variada. Ángel lo hace picando e incorporando al suelo los restos de cultivo. Esta práctica facilita que la microbiología del suelo sea más numerosa y variada y esa complejidad repercute en un ecosistema más estable.
¿Qué técnicas y protocolos existen para el cuidado de los suelos?
Además de la alimentación, se trabaja el tema de la asociación de cultivos que nos ayuda no solo a movilizar nutrientes en distintas profundidades del suelo sino también al control de plagas y a diversificar los microorganismos. En definitiva, tenemos un cultivo más sano, con menos intervenciones y sin necesidad de hacer una solarización debido al equilibrio que tiene tanto microbiológico como nutricional de los cultivos.
Su recomendación para tener un suelo sano es…
La rotación y asociación de cultivos y la aportación de diferentes tipos de materia orgánica, ya que las propias plantas son las que regeneran el suelo. También animamos a los agricultores a utilizar el entutorado biodegradable para mejorar el sistema del tratamiento de la biomasa vegetal. No hay diferencia de coste con el de plástico y además está subvencionado.



