El poder de comunicar, un reto para la agricultura de invernadero

Invernadero Hecho en Almería

Desde que el modelo almeriense de producción en invernaderos solares nació, entre los años 60 y 70 del pasado siglo, agricultores y empresas de comercialización no han parado de crecer y de avanzar superando obstáculos juntos para alcanzar metas y resultados antes impensables.

El propio invernadero es un ejemplo del prodigio de un sector sin igual en todo el mundo. El respeto por el agua y su consumo responsable a través del riego por goteo, los sistemas de aprovechamiento mediante la captación en balsas o la recirculación son también hitos a tener en cuenta. Sucede lo mismo con la incorporación de nuevas variedades, el acceso a las más estrictas certificaciones de calidad, el control biológico de plagas, la apuesta por el cultivo ecológico, … Así podríamos enumerar infinitas innovaciones de las que han sido protagonistas todos los que desarrollan su trabajo y su vida en torno al invernadero.

Nuestra agricultura ha cambiado mucho, siempre a mejor. Hoy es un modelo que destaca en todo el mundo por su capacidad para producir frutas y hortalizas frescas en cantidad, de manera eficiente y sostenible. Es cierto, la rentabilidad de ahora no es la de antes. Los costes de producción han subido mucho y los precios en origen no lo han hecho, al menos no al mismo ritmo. Llegados a este punto se pueden hacer dos cosas, cruzarse de brazos esperando a que alguien resuelva la situación, con el previsible riesgo de que vaya a peor, o ponerse manos a la obra para encontrar soluciones, juntos. Esto último está más en consonancia con el modo de ser de este sector.

El precio no es el remedio

No se puede competir más por precio. Primero porque dada la alta calidad de nuestros productos no estaríamos haciéndoles justicia. Pero sobre todo porque los competidores de terceros países, como Marruecos, siempre van a ganar a ese juego. El único camino que queda entonces es el de la diferenciación. Ya no basta con producir bien, con que nuestras hortalizas sean seguras, sabrosas y no sé cuántas cosas más. Ha llegado la hora de contárselo a los consumidores directamente, para hacerlos parte de este trabajo y de sus frutos. Almería lo tiene todo: profesionales, productos, calidad, clientes, … También existe un relato que demuestra que esta agricultura si no es la más sostenible del mundo, está, seguro, entre las mejores. Hace falta pasar a la acción. Ha llegado la hora de que la horticultura almeriense aborde un nuevo hito: el de la comunicación y el marketing.

No se trata de gastar un dinero que no se tiene en hacer publicidad sin más. Consiste en posicionar el sistema de producción y los productos para que los consumidores comprendan por qué son mejores y los prefieran al hacer la compra, frente a otros orígenes.

Además, ha llegado la hora de ganar una cuota de mercado que le pertenece al sector, la de los alimentos sanos y saludables, pues ahora mismo están ganando otros productos y otras industrias que se disfrazan de saludables para meterse en el bolsillo a los consumidores. No será fácil y, además, será costoso. Nada lo ha sido nunca en los invernaderos de Armería. Apostar por trasladar las bondades de nuestro modelo de manera clara e inteligente a las familias europeas. Fomentar el consumo de frutas y hortalizas entre la población de todas las edades. Cambiar alimentos ultraprocesados por vegetales será positivo para toda la sociedad. Las empresas deben seguir alumbrando nuevas variedades, generando marcas, productos reconocibles y deseados.

CICLO DE CONFERENCIAS AGRITHINKS

Todas estas ideas salían a la luz el pasado mes de marzo, durante un evento organizado por el Club de Marketing de Almería: ’Agrithinks. El Poder de las Marcas’. En esta sesión participaron empresas y entidades que son líderes en el sector de las frutas y hortalizas por haber sabido trabajar el marketing y lograr permanecer en la mente de los consumidores: Plátano de Canarias, Fresón de Palos y Fashion.

Todas estas marcas compartieron que cuando se tiene un buen producto en un sector tan atomizado, identificado como commodity, diferenciarse y establecer una comunicación directa entre el productor y el consumidor, forma parte de una tarea más, como lo puede ser la recolección, el envasado, la comercialización o el control de calidad. Todos los expertos coinciden en Almería puede llegar donde quiera, pero trabajando de manera colaborativa y apostando, ahora o nunca, por el marketing.

Ejemplos

Plátano de Canarias

El mejor ejemplo español de como utilizar el marketing para ser número uno en el mercado. Canarias produce 430 millones de kilos de esta fruta cada ano, conquistando a 32 millones de consumidores. Se diferencian por el sabor y el origen español y son la opción preferida, a pesar de que su precio llega a duplicar al de sus competidores.

El éxito está en ofrecer un buen producto y dedicar cada campaña un céntimo de euro al año por cada kilo comercializado a marketing y publicidad.  

Fresón de Palos

La cooperativa onubense se ha hecho con el 30% del mercado europeo y británico. Una referencia en la producción de fresas y frutos rojos. El buen trabajo a nivel de producción está acompañado por una estrategia de marketing a largo plazo, que ayuda a que los consumidores identifiquen sus fresas y las prefieran.

En los últimos años han apostado por alianzas con otras grandes marcas como la NBA o películas infantiles, buscando la complicidad con los consumidores más jóvenes y con las familias.

Fashion

No hay mejor ejemplo de éxito en la agricultura almeriense cuando pensamos en una marca de productores. La salida al mercado de la primera sandía sin pepitas fue una auténtica revolución que con el paso del tiempo se ha consolidado.

Fashion ha sabido conectar con los consumidores potenciando su marca, mediante una estrategia de marketing que ha posicionado su sandía a través de prescriptores, anuncios en televisión y otras muchas acciones. Este es, además, un ejemplo especial de concentración desde el punto de vista de la comercialización, pues empresas y productores mantienen su identidad e independencia pero se unen para defender mejor sus productos en los mercados.

Redaccion AenVerde

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