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El Parlamento Europeo aprobó ayer una serie de medidas de salvaguarda en forma de reglamento que implicarían que las preferencias arancelarias previstas en el acuerdo comercial UE-Mercosur para las importaciones de productos agrícolas desde Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay podrán suspenderse temporalmente si el aumento de las importaciones causa un daño grave a los productores europeos.
La nueva normativa establece que la Comisión Europea deberá iniciar una investigación sobre la necesidad de medidas de protección si las importaciones de productos sensibles, como carne de ave, vacuno, huevos, cítricos y azúcar, aumentan un 5% sobre la media de tres años (frente al 10% anual propuesto inicialmente por la Comisión) y, al mismo tiempo, los precios de importación se sitúan un 5% por debajo del precio en la UE.
Los Estados miembros, personas físicas o jurídicas que representen al sector, o una asociación que actúe en nombre de la industria podrán solicitar una investigación en caso de amenaza de perjuicio grave para el sector afectado.
Según Gabriel Mato (PPE, España), ponente para Mercosur: «Las salvaguardias garantizarán que el acuerdo UE–Mercosur vaya acompañado de un mecanismo de protección equilibrado y creíble para nuestro sector agrícola. Refuerzan la vigilancia del mercado, introducen criterios claros y objetivos para detectar perturbaciones y permiten una actuación más rápida en el caso de productos sensibles cuando existan indicios de perjuicio».
Para VOX, una estafa
Según ha manifestado desde VOX, los países de Mercosur firmaron el acuerdo sin estas salvaguardias. Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay no las han aceptado ni las reconocen como parte del texto, lo que demuestra que se trata de un instrumento unilateral de la Unión Europea sin garantías reales de aplicación.
La eurodiputada de VOX, Mireia Borrás, miembro de la comisión de Agricultura, ha denunciado: «Las salvaguardias no son una protección, son una coartada. No se activan automáticamente, llegan cuando el daño ya está hecho y no corrigen la competencia desleal. Esto ya lo hemos visto con otros acuerdos como el de Marruecos; 15 años llevan nuestro sector esperando a que se activen para frenar la competencia desleal y el resultado siempre es el mismo: el agricultor queda abandonado».



