1440x90-enVerde_HREZ

El invernadero como aula para una nueva generación

visita-invernadero-afim21 (1)

(También nos puedes seguir por nuestro canal de WhatsApp)

Entre lineales de tomates, plantas auxiliares y cajas de abejorros, un grupo de escolares, de entre 8 y 12 años, cambió por unas horas el aula tradicional por el paisaje agrícola que define Almería.

La visita fue posible gracias a la colaboración entre el Departamento de Responsabilidad Social de COEXPHAL, Cooperativas Agro-alimentarias de Almería y la asociación AFIM21, dentro de un proyecto educativo y medioambiental que busca acercar el campo a las nuevas generaciones y reforzar el vínculo de los niños con la naturaleza.

Para muchos no era la primera vez que pisaban un invernadero. En el CEIP Ángel Suquía llevan diez años cultivando en un huerto escolar, de cerca de 800 metros cuadrados, que se ha convertido en una auténtica aula al aire libre donde los alumnos aprenden ciencias, alimentación saludable, respeto ambiental y trabajo en equipo.

El proyecto va mucho más allá de sembrar tomates o lechugas. El centro desarrolla actividades vinculadas a la educación ambiental, excursiones a espacios naturales como La Molineta y acciones de reordenación de los espacios verdes del barrio», explica Antonio Segura, maestro de Educación Física y coordinador del proyecto.

Todo ello con la colaboración diaria de AFIM21, entidad social que trabaja con infancia y familias vulnerables en la zona de Los Almendros. “Detectamos una gran desconexión de muchos niños con la naturaleza”, explica Nuria Guzmán, su presidenta. “Hay mucha tecnología, mucha soledad y poca conciencia ambiental. Por eso vimos necesario crear proyectos que conectaran a las familias con su entorno y con propuestas más humanas y participativas”.

La iniciativa forma parte de un proyecto medioambiental respaldado por la Fundación EDP y en el que también participan la asociaciónn medioambiental SERVAL y la asociación de vecinos La Palmera. El objetivo es doble: educar en sostenibilidad y reforzar el tejido comunitario del barrio.

Queremos cuidar el entorno para cuidar también a las personas”, resume Guzmán. “Hablamos de reciclaje, compostaje, agricultura, espacios públicos… pero también de convivencia y participación”.

Dentro del invernadero, los alumnos observan con atención las plantas auxiliares colocadas entre los tomates. Aprenden qué es el control biológico y cómo los insectos beneficiosos ayudan a combatir plagas sin necesidad de pesticidas.

visita-invernadero-afim21 (2)

¿Entonces, estos bichos son buenos?”. La pregunta se repitió varias veces durante la mañana. Laura Ruiz, investigadora del CIT COEX de COEXPHAL, guía la visita mientras los niños rodean una colmena de abejorros. “Les enseñamos cómo funciona un invernadero típico almeriense y cómo se producen alimentos saludables utilizando lucha biológica y aprovechando de forma eficiente los recursos”, explica.

La reacción de los escolares sorprende incluso a los organizadores. Muchos reconocen insectos, hacen preguntas técnicas y relacionan conceptos aprendidos previamente en el huerto escolar.

Han entendido perfectamente qué es la biodiversidad y por qué es importante”,
señala Ruiz. “Y también han descubierto que no todos los insectos son malos. Algu-
nos son fundamentales para proteger los cultivos”.

Futuros profesionales

La visita también pretende acercar el modelo cooperativo al alumnado. “Queremos que conozcan cómo funciona una cooperativa, cómo se manipulan los productos y cómo llega una hortaliza desde el invernadero hasta su casa”, apunta Estíbaliz Rodríguez, representante de Cooperativas Agro-alimentarias de Almería.

Es importante que entiendan el valor que tiene el sector agroalimentario en
esta provincia”. La experiencia cumplió el objetivo de acercar a los alumnos a la realidad agrícola de la provincia y desmontar muchos de los tópicos que rodean al
sector.

«Que comprendan el papel del agua, del suelo, de los insectos y de la tecnología. Y que descubran que detrás de cada tomate hay conocimiento, investigación y
sostenibilidad», comenta Laura Ruiz.

Al final de la jornada, algunos niños siguen mirando las colmenas. Otros preguntan por los insectos auxiliares. Uno incluso dice que quiere ser “el que cuida los bichos buenos”. Laura Ruiz sonríe: “Quién sabe. Igual hoy ha salido de aquí algún futuro ingeniero agrónomo, técnico agrícola o investigador”.

Redaccion AenVerde

info@aenverde.es

Sin comentarios

Deja una respuesta