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El Ejido presenta la exposición sobre los pueblos de colonización en Almería

COLONIZACIÓN EL EJIDO

El Patio de Luces del Ayuntamiento del El Ejido acoge la exposición ‘Los Pueblos de Colonización en Almería. Medio Siglo Después’ y fue el escenario ayer de la presentación del libro del mismo nombre. La obra recoge la evolución de estos asentamientos en el territorio, cuyos contenidos han sido desarrollados por Miguel Centellas Soler, arquitecto y profesor titular de la Escuela de Arquitectura de Cartagena e investigador de los pueblos de colonización desde hace 30 años.

El objetivo es estudiar la influencia que ha tenido la agricultura intensiva en el desarrollo socioeconómico almeriense. Se ha analizado el crecimiento de los núcleos urbanos desde el más antiguo de El Parador o Roquetas de Mar de 1954 hasta los últimos proyectados en la provincia en el año 1968: San Agustín y El Solanillo.

Francisco Góngora, alcalde de El Ejido, ha señalado que «esta iniciativa invita a reflexionar cómo han evolucionado urbanísticamente estas intervenciones, su valor patrimonial e histórico y lo que han significado para el desarrollo socioeconómico de nuestro municipio y la provincia».

Luis Cano, decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Almería ha participado en la presentación de este libro que forma parte de las actividades de divulgación de la arquitectura. Tanto la exposición como el libro están promovidos por el Instituto Nacional de Colonización coincidiendo con los 50 años de la construcción de dichos asentamientos.

Huella en el desarrollo agrario

Se realiza un recorrido por los ocho pueblos en el Campo de Dalías, conocido como el Poniente almeriense: Ampliación de Roquetas de Mar, El Parador, Las Marinas, Las Norias pertenecientes al término municipal de Roquetas; Camponuevo del Caudillo en La Mojonera, Puebla de Vícar en Vícar y Las Norias y San Agustín en El Ejido. En el Campo de Níjar, conocido como el Levante almeriense: Campohermoso, San Isidro, Atochares y Puebloblanco, en el término municipal de Níjar. Y en el noreste de la provincia, la ampliación de Huércal Overa y la barriada de San Francisco en El Saltador.

El Ayuntamiento de El Ejido recibe esta exposición, abierta al público, concienciado por la transcendencia que supuso para el desarrollo agrario, cuya huella indeleble aún perdura en el territorio.

Sobre la conservación de estos pueblos, el alcalde ha hecho una reflexión poniendo de relieve que «soy un convencido de que el urbanismo tiene que ser intervencionista para conseguir una calidad estética, paisajística y arquitectónica que, aporte uniformidad, por este motivo en el Plan General del año 2002 ya se tuvo la habilidad de tratar de proteger estos pueblos de colonización que son o eran una joya arquitectónica. Una labor que no es fácil y que debe ir acompañada de la tarea de concienciación por parte de la población, ya que estoy convencido que tenemos que intervenir para que la foto final y de conjunto tenga un resultado adecuado».

Redaccion AenVerde

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