1440x90-enVerde_HREZ

El control biológico, eje central de una agricultura más sostenible

control-biologico-sostenibilidad (1)

(También nos puedes seguir por nuestro canal de WhatsApp)

La Asociación Internacional de Fabricantes de Biocontrol (IBMA) y COPA-COGECA presentaron recientemente una hoja de ruta común para el periodo 2025-2030 con el objetivo de impulsar la adopción del control biológico como eje central de una agricultura más sostenible y competitiva en la Unión Europea.

El documento, titulado ‘Hoja de ruta 2025-2030: El futuro de la agricultura sostenible y la protección vegetal en la UE‘, propone medidas concretas para modernizar los marcos regulatorios, reforzar la formación y acelerar la disponibilidad de soluciones biológicas en las explotaciones agrarias.

Y parte de una premisa clara: el futuro de la agricultura europea depende de herramientas de protección de cultivos más sostenibles, eficaces y accesibles, capaces de responder tanto a las necesidades productivas de los agricultores como a los objetivos ambientales del Pacto Verde Europeo.

Para ello, IBMA y COPA-COGECA abogan por una combinación de investigación aplicada, reformas normativas y apoyo financiero, orientados a garantizar que los productos de control biológico o biocontrol puedan integrarse plenamente en la Gestión Integrada de Plagas (GIP) en todos los sistemas agrícolas.

Un marco regulatorio más claro y eficiente

Uno de los pilares de la hoja de ruta es la creación de una normativa armonizada y definida a nivel europeo para los productos fitosanitarios de control biológico, actualmente dispersa en distintas interpretaciones nacionales. Para ambas entidades, esta medida proporcionaría seguridad jurídica a empresas y autoridades, facilitaría el proceso de autorización y permitiría distinguir claramente los productos biológicos de los químicos convencionales, adaptando así su tratamiento regulatorio en el Reglamento 1107/2009.

También reclaman procedimientos de aprobación más rápidos y transparentes para los productos de control biológico o bajo riesgo. Entre las propuestas destaca la reinstauración del artículo 30 de dicho reglamento para autorizar de forma provisional productos biológicos, así como la simplificación de las evaluaciones de riesgo manteniendo los estándares de seguridad alimentaria.

El objetivo es que las nuevas soluciones biológicas puedan llegar al mercado en plazos de 18 a 24 meses, frente a los actuales procesos que pueden superar los cinco años.

Cooperación entre Estados miembros

El documento destaca la importancia de mejorar el reconocimiento mutuo de productos entre países de la UE, un mecanismo ya contemplado por la normativa, pero aplicado de manera desigual. Su correcta implementación permitiría acelerar la disponibilidad de herramientas biológicas en mercados donde los agricultores carecen de alternativas a los fitosanitarios convencionales. IBMA y COPA-COGECA roponen crear “vías prioritarias” para productos de biocontrol, así como listas nacionales de cultivos y plagas donde su uso pueda autorizarse rápidamente.

Formación, conocimiento y apoyo financiero

Otro eje del plan es reforzar la capacidad técnica y científica, por lo que se propone invertir en la formación de los evaluadores de la EFSA y de los Estados miembros para garantizar una comprensión sólida de los mecanismos del biocontrol. Y se plantea organizar talleres anuales conjuntos entre investigadores, asesores y productores, que faciliten el intercambio de experiencias y buenas prácticas en el uso de estas tecnologías.

Para favorecer la adopción de estas herramientas, el documento insiste en la necesidad de incentivos económicos específicos dentro y fuera de la PAC. Los ecoesquemas, los programas de desarrollo rural o las convocatorias de EIP-AGRI y la Red Europea de la PAC deberían destinar fondos a proyectos demostrativos, redes de agricultores innovadores y asesoramiento técnico.

Una apuesta conjunta por la sostenibilida

Tanto IBMA como COPA-COGECA coinciden en que la transición hacia una agricultura menos dependiente de los productos químicos no debe percibirse como una carga, sino como una oportunidad para mejorar la resiliencia económica y ambiental de las explotaciones.

“El control biológico no es solo una herramienta de protección vegetal, sino un componente estratégico para garantizar la soberanía alimentaria europea y la salud del suelo y los ecosistemas”, señalan los impulsores de la iniciativa.

Con esta estrategia, COPA-COGECA e IBMA esperan que la próxima revisión del marco legislativo de la UE incorpore las reformas necesarias para que la protección biológica de los cultivos deje de ser una alternativa marginal y se convierta en un pilar esencial del modelo agrícola europeo del futuro.

Redaccion AenVerde

info@aenverde.es

Sin comentarios

Deja una respuesta