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La producción intensiva de hortalizas, cuando se compara con otros sistemas como, por ejemplo, el de los cereales y leguminosas de secano, se caracteriza por tener emisiones muy bajas de CO2 por kilo de producto. Pero todavía hay margen de reducción, sobre todo con la fijación de carbono en el suelo por aportes de materia orgánica. Esta práctica facilita además la recuperación de la fertilidad y otras funcionalidades del suelo que permiten optimizar el empleo de recursos como agua y fertilizantes y mejorar la biodiversidad.
COEXPHAL participa en dos consorcios internacionales financiados por el programa Horizonte Europa que buscan contribuir a la transición hacia una agricultura más sostenible, climáticamente inteligente con medidas para adaptar y mitigar la emisión de gases de efecto invernadero.
Uno de ellos, Climate Farm Demo, con una red de fincas en las que se auditarán las emisiones de gases de efecto invernadero con eventos demostrativos donde los agricultores comparten experiencias y conocimiento sobre prácticas climáticamente inteligentes en pro de la sostenibilidad de sus cultivos.
El otro, Climate Smart Advisor, para mejorar las capacidades de los técnicos agrícolas para asesorar y promover la adopción de estas prácticas climáticamente inteligentes.
Informe sobre asesoramiento climático en agricultura
El consorcio responsable de Climate Smart Advisor ha publicado recientemente el informe “Contexto de la Asesoría Climáticamente Inteligente en Europa” para comprender la situación, dificultades y facilidades para ejercer asesoramiento agrícola climáticamente inteligente.
Este informe se apoya en una encuesta con más de mil técnicos de toda Europa y en él se expresa que el cambio climático ha modificado las pautas de asesoramiento técnico, debido al cambio de las condiciones de producción, y por las nuevas políticas regulatorias y tecnologías disponibles.
La gran mayoría de los técnicos encuestados aseguran tener un conocimiento entre bueno y moderado sobre las medidas de adaptación y mitigación aplicables en su zona de trabajo y confirman el interés de los agricultores a los que asesoran. Su motivación para actuar en relación con el cambio climático se basa en una mejora de su reconocimiento profesional y cualificación y para poder apoyar mejor a sus productores en la toma de decisiones. Los temas percibidos como más importantes son la salud de suelos y biodiversidad, el manejo de los cultivos y el manejo del agua.
Los técnicos señalan también que sería muy importante para ellos mejorar sus habilidades en comunicación para poder aumentar impacto y que sería importante intensificar la cooperación entre los distintos actores relacionados con el sistema de conocimiento e innovación agrícola.

En cuanto a dificultades, los técnicos mencionan la escasa disponibilidad de tiempo y que la información necesaria no sea fácilmente accesible. Por parte de los productores las principales dificultades están en la falta de financiación para la implantación de medidas de adaptación y mitigación, falta de formación, y escaso conocimiento por técnicos y agricultores.
El tipo de actividad mejor valorado para promover la adopción de prácticas climáticamente inteligentes son demostraciones en fincas que permitan el intercambio entre iguales de experiencias y conocimiento.
Creación de Comunidades de Prácticas
La iniciativa Climate Smart Advisor se centra fundamentalmente en la creación de Comunidades de Prácticas que son redes colaborativas que agrupan a individuos que comparten intereses y conocimiento y desarrollan colectivamente sus habilidades, basándose en un principio de participación social.
La idea se propuso por primera vez a principios de la década de los 90 y se apoya en que el proceso de aprendizaje no es solo la adquisición de conocimientos, sino que hay también un proceso de participación social.
Durante la vida del proyecto y hasta abril de 2029 se prevén en total 260 comunidades de prácticas en 27 países de la Unión Europea.
En Almería se crearán ocho, y en ellas se formarán aproximadamente a 50 técnicos en los próximos siete años.
Las actividades de cada comunidad de prácticas incluirán eventos formativos, talleres de trabajo, visitas a explotaciones agrícolas y elaboración de material divulgativo.




