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Las empresas de tratamiento de residuos vegetales agrícolas viven sus días de mayor actividad. Servicios Ambientales Las Chozas (SACh) explica cómo se complica el proceso que permite obtener compost debido a la rafia convencional. En pocos años se penalizará su uso para sustituirla por la biodegradable o la solución de
agricultores como Ramón Martínez Portero, que reutiliza la rafia hasta 7 años y gestiona los residuos de su finca vertiéndolos bajo tierra.

Juan Bartolomé Escobar Pérez
Gerente y director técnico de SACh
-¿En qué consiste el proceso de tratamiento de residuos vegetales agrícolas?
–El residuo agrícola llega a nuestro centro por transportistas autorizados y se realiza el control de trazabilidad. Al año suponen 200.000 metros cúbicos de restos vegetales y 15.000 toneladas de restos de frutos que se retiran, lo equivalente a 3.000 hectáreas de superficie. En el caso del tomate, la berenjena y el pimiento pasan a la zona de triturado y de ahí la pala cargadora lo lleva a la pila de compostaje, donde se deposita el pepino y el calabacín directamente, ya que
no necesitan triturar. Aquí, se voltea y se hacen riegos con el lixiviado que se genera en la planta para mantener la humedad hasta que se estabiliza el compostaje.
Cuando se seca, al cabo de un año, tiene que pasar un proceso de cribado en dos fases, ya que hay que separar el residuo plástico, la famosa rafia, para obtener el compost que se vende al agricultor. La rafia se retira para posteriormente en otro centro autorizado
ser reciclada.
–¿Qué supone la presencia de rafia en este proceso?
-Un gran problema. Dificulta el proceso y encarece el tratamiento de los restos vegetales tanto en el triturado como el posterior volteo que no se puede hacer con la maquinaria específica para esta tarea, sino con retroexcavadoras, que añade gastos tanto en combustible como en personal. Posteriormente también dificulta el cribado, que hay que hacerlo en dos fases.
–¿La solución es la rafia biodegradable?
-Si la rafia fuera biodegradable sería un hito que nos permitiría reducir el proceso de tratamiento de residuos vegetales agrícolas de un año a 6 meses.
–¿A qué se debe la resistencia al cambio? ¿Cuándo será obligatorio?
-Los estándares de producción y la preocupación por la presencia de plástico en la cadena de valor conllevan a que la norma sea cada vez más restrictiva. Es importante que el agricultor se conciencie de que en pocos años se penalizará, así que es el momento para dar un giro de 180 grados y poder mejorar el sistema del tratamiento de la biomasa vegetal.
La resistencia a sustituir la rafia de polipropileno por otra biodegradable se debe a la diferencia de coste, a pesar de que las plantas bonificamos por su uso. Otra opción es retirar la rafia antes de llevar los residuos a la planta y reutilizarla.

Ramón Martínez Portero
Agricultor de Natursur
-Usted participó en una jornada del IFAPA sobre entutorado sostenible como pionero en la reutilización de la rafia. ¿Es complicada su retirada?
-No, solo hay que tenerlo en cuenta a la hora de ponerla cuando empieza el cultivo y preparar el nuevo para que la cuerda se pueda correr al soltarla y atarla
en los palos del invernadero. Me ha llegado a durar hasta 7 años. Después la retiro y se envía a reciclar como plástico.
–¿Se ha planteado el uso de rafia biodegradable?
-De momento no porque con el sistema que utilizo no lo veo necesario, pero creo que es un avance muy importante que el sector debe tener en cuenta.
–Hace tiempo que no utiliza el servicio de retirada de residuos vegetales agrícolas, ¿nos puede contar su motivo?
–Cuando termina la campaña, lo único que sale de mis dos hectáreas de finca es el producto, este año calabacín y berenjena. El resto se entierra en una zanja de unos 20 centímetros de profundidad que hacemos con el tractor. No es necesario picar la planta, se aparta la rafia, se le echa leguminosa (abono verde), estiércol y se tapa. Llevo 15 años haciéndolo y el resultado es muy satisfactorio. Se aventaja muchísimo, en agua, abono y tiempo.
–En el cultivo de calabacín, que está teniendo problemas con los virus, ¿cuál ha sido su experiencia con su sistema de trabajo?
-La respuesta la puede encontrar cualquiera que entre en el invernadero. No existe ningún virus. Biodiversidad, insectos auxiliares y residuos vegetales agrícolas tratados como un insumo más para el suelo. El resultado es que hemos conseguido eliminar los nematodos (conocidos como batatilla).



