(También nos puedes seguir por nuestro canal de WhatsApp)
Entrevistamos a Luis Miguel Fernández, gerente de COEXPHAL, quien nos hace balance de cómo ha ido la campaña hortofrutícola y algunas claves para afrontar los retos inmediatos.
¿Cómo ha sido la campaña 23-24?
Volvemos a los escenarios de hace dos años atrás con unos precios más bien reducidos e insuficientes para afrontar la escalada de costes que hemos tenido.
Desde septiembre de 2021, momento en el que comenzaron a repercutir el aumento de costes de producción, el incremento acumulado ha sido casi un 20%.
Los datos reflejan una caída media de los precios de un 17% respecto a la campaña anterior y un aumento del volumen del 6% mientras que los ingresos se reducen en un 12%.
¿Qué reflejan esos datos?
Que podemos tener una situación preocupante si no hay un balance positivo entre esa subida de costes acumulada (aunque hayan bajado un 2,6% en el último año) y los precios que han tenido un comportamiento negativo y esta estructura de costes ha venido para quedarse.
Entre los productos, ¿Qué análisis hacen desde COEXPHAL?
La sandía ha sido el producto que mejor comportamiento ha tenido en esta campaña respecto a la pasada, ya que con prácticamente el mismo volumen (un 1% más) hemos tenido unos precios un 8% más altos, que unido a unos costes más bajos ha permitido que hayamos aumentado la facturación un 29%. Esto supone que muchos agricultores que han tenido una mala campaña de invierno la han compensado con el buen comportamiento de la sandía. Igualmente, el melón se ha desarrollado de una forma óptima.
Es la campaña que más superficie de sandía hemos tenido en COEXPHAL con unas 10.500 hectáreas que suponen alrededor del 75% de la producción almeriense.
Fue a partir de Navidad cuando los cultivos como el calabacín, la berenjena, el pepino, o el pimiento, con mejores volúmenes que el año anterior, empezaron a reducir la facturación debido a los malos precios. Lo mismo ocurrió con el tomate, cuyo precio no acompañó a partir de enero y provocó una reducción de precios de un 20% de media.
¿Qué está ocurriendo?
Si hacemos un análisis a más largo plazo, y comparamos esta campaña con las diez últimas, vemos que no es la peor en precios, sería la tercera mejor. Pero hay que considerar que el incremento de costes de esas tres campañas ha subido un 25% respecto a las siete anteriores, por el escenario en el que nos movemos con las subidas de las materias primas tras la pandemia, la guerra de Ucrania con Rusia, la subida del SMI en tres ocasiones, etc. Por eso entendemos que esa estructura de costes no va a bajar y en consecuencia debemos trabajar muy estrechamente con nuestros clientes para conservar productos, calidades y volúmenes a comercializar al objeto de garantizarnos precios que compensen nuestra estructura de costes.
¿Y qué pasa con el tomate y Marruecos?
Precisamente este año hemos detectado una interrupción de ese crecimiento constante de las exportaciones de tomate marroquí hacia Europa, con una reducción de un 6%, sobre todo en la primera parte de la campaña. Esto es debido a los problemas que han tenido con el virus del rugoso que no han podido controlar como aquí con buenas prácticas agrícolas. Además, se dieron unas temperaturas muy elevadas que contribuyeron a esa reducción en su producción y como consecuencia en su exportación.

También la mano de obra se les está encareciendo y tienen problemas de agua, por lo que podemos aún contar con una ventaja en garantizar volumen y servicio cuando Marruecos falla. Aunque no podemos perder la perspectiva ya que en los últimos diez años el envío de tomate del país alauita a la Unión Europea y Reino Unido se ha incrementado en un 77% y no digamos Turquía, que en ese periodo ha crecido el envío de tomate a la región europea en un 800%, y en esta última campaña, un 10%.
Respecto al producto ecológico ha habido como un receso.
Más que un descenso lo que se ha producido es un parón. En la cesta de la compra hoy se miran mucho más los precios que hace unos años. Y esa inflación está provocando la detención del crecimiento del ecológico y lo hemos detectado en nuestros principales mercados como Reino Unido o en Alemania, que ha estado al borde de la recesión.
El aumento de la atención del consumidor a los precios ha tenido como consecuencia menos demanda, pero creo que cuando vayamos a una estabilización de la inflación en Europa, que debe llegar, se volverá a la senda de una buena demanda, y tenemos la fortaleza de nuestra especialización en ecológico, y creemos que puede ser nuestro futuro.
¿Qué espera para la próxima campaña?
Nuestro reto para esta campaña que ahora comienza y para las que vengan es poder seguir trabajando con las cadenas de forma muy estrecha para darles la confianza suficiente y que sigan comprando nuestro producto a un precio con el que se pueda cubrir la subida de costes y no acudan a otros mercados donde los precios son más baratos pero que no tienen las garantías de seguridad, en todos los sentidos, que tenemos nosotros. Esa debe ser nuestra fortaleza: la suficiencia de suministrar un buen producto con calidad y con garantía.
Otro reto es ser más eficientes en nuestras fincas y en nuestros almacenes de manipulado, tecnificando y automatizando los procesos de forma que produzcamos con más calidad y con unos costes de producción más ajustados.



