Control biológico: La clave es la conservación

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Un soleado día de mayo es el elegido para el corte de la sandía Gatinho (mini rayada) que Esther Molina, agricultora de Coprohníjar, ha cultivado con primor en su finca ecológica de Los Grillos.

Lo del primor no es gratuito. A la vista, entre bandas y pasillos, dispersas por el invernadero, reverdecen y tiñen de color y olor toda clase de plantas reservorio (caléndula, siempreviva, lobularia, ortiga, hinojo, girasol, cilantro, entre otras y cómo no, bankers de cereal) que le dan un aspecto de vergel y sin embargo no están de adorno.

En una campaña de sandía y melón difícil por una climatología adversa, abundante en lluvias, días oscuros y de calima, el pulgón ha sido uno de los grandes protagonistas y dolor de cabeza de muchos agricultores.

Sin embargo, esta agricultora ha sabido dominar, sin miedo, al temeroso enemigo de las cucurbitáceas gracias a la práctica del control biológico por conservación.

“Lo único que hago es conservar. Las plantas reservorio están colocadas desde el pasado mes de junio, y por mi propia experiencia (seis años con control biológico y “aprendiendo”, dice) es la herramienta más eficaz, porque no sólo conservas el medio sino también tus auxiliares, que mantienes ciclo tras ciclo sin tener que aportar grandes cantidades, luego también es rentable”.

esther sandia

También ha estado tranquila a pesar de esa mala climatología. “He sufrido menos porque cuento con una gran biodiversidad, y gracias a abejas, abejorros, pero también sífidos, crisopas y otros insectos, la polinización ni se ha ralentizado ni se ha parado”, asegura.

“Hay un equilibrio tan alto que el miedo desaparece. Eso sí, hay que trabajarlo, controlar su mantenimiento, es biodiversidad, pero con criterio. Es ciencia”, sentencia.

La seguridad también le viene por los años de trabajo con Bioline Iberia. Isabel Caparrós, técnico comercial que asesora a esta agricultura, quien asegura que la anticipación con los reservorios ha mantenido a raya al pulgón “porque cada vez que aparecía alguno, por otro lado se multiplicaban los Aphidoletes o Colemani”.

Finca para demostrar

Esa rica biodiversidad, tanto en insectos como en plantas reservorio, dentro y fuera del invernadero, ha llevado a Bioline Iberia a demostrar la efectividad de sus exclusivos sistemas de suelta, “comparando la instalación de Amblyseius Swirskii en material suelto y a través de sobres o del innovador sistema de tiras Bugline, lo que ha permitido que el ácaro depredador haya persistido durante todo el ciclo de cultivo y además resistir muy bien las difíciles condiciones de clima dadas”, asegura Patricia Rivas, del Departamento de I+D de Bioline Iberia.

bugline

Igualmente ha quedado demostrado -afirma Rivas- que el sistema Bugline es el más idóneo para cultivos rastreros o de porte bajo, como el de la sandía o el melón y trasladable también al calabacín”.

Tras cortar satisfactoriamente su cosecha, Esther Molina continuará con su agricultura por conservación. “Se podarán las plantas, seguiré regando las orillas y todos los reservorios los conservo porque, si a partir de junio siembro de nuevo pimiento, vendrán las plagas (tenemos que aprender a vivir con ello) pero no sufriré y tendré cubiertas muy bien mis espaldas”.

Redaccion AenVerde

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