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La ciencia tras los secretos de sandías y melones

SANDIA A EN VERDE

La sandía y el melón se han convertido en una fruta imprescindible cuando suben las temperaturas, en el sureste español se comienzan a cultivar las primeras sandías europeas a mediados de abril, pues en los invernaderos solares gracias al clima se pueden cultivar con el sol como única fuente de energía.

Según la agencia SINC, una de las cuestiones que más intriga a la comunidad científica es de dónde proceden estas dos frutas, próximas al pepino, de la familia de las cucurbitáceas. Los investigadores asumen que las actuales sandías y melones proceden de frutos anómalos carentes de cucurbitacina, el compuesto que confiere amargor a las cucurbitáceas, estos frutos se seleccionaron y cultivaron hasta llegar a nuestros días.

“Algunas antiguas pinturas egipcias sugieren que la sandía ya pudo ser consumida en el valle del Nilo hace 4.000 años” – Universidad de Washington. En cambio, se desconoce el camino que ha recorrido el melón, domesticándose en África e India.

Formas, tamaños y mejora genética
A medida que los humanos domesticaron la sandía seleccionaron frutas rojas y dulces. La fruta perdió habilidades para resistir enfermedades y otros tipos de estrés. La mejora genética se ha orientado hacia el agricultor para obtener frutos más resistentes a enfermedades y plagas. Sin embargo, en los últimos años la investigación e innovación se enfoca más hacía el consumidor con el fin de adaptarse a los nuevos hábitos de consumo y necesidades.

Las primeras sandías no eran de color rojo
Las primeras sandías tenían la pulpa de un color pálido, probablemente el color rojo se deba a la selección artificial y aunque depende del carotenoide licopeno, se desconoce qué gen regula la cantidad de esta sustancia.

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“Se cree que la domesticación de frutos de pulpa roja fue un esfuerzo consciente realizado por humanos. La aparición de la sandía de pulpa roja puede ser una mutación natural, pero el fenotipo se extendió y se fortaleció gracias a los esfuerzos de reproducción de los seres humanos”, señala la investigación.

Cómo elegir el mejor melón o sandía
Para los consumidores el mayor interés consiste en saber cuál será más dulce antes de abrirla. La universidad de Brigham Young (EEUU) plantea que la madurez de la sandía se relaciona con el sonido del tambor tradicional nigeriano, el igba.

“Los sonidos de las sandías maduras e inmaduras se escuchan en la música tradicional. Un patrón de tambor africano se hace a partir de los mismos sonidos” Universidad Brigham Youn.

Según su análisis, se puede medir, determinar y correlacionar la madurez interna y la calidad de la sandía con el tono de un tambor nigeriano. Tal y como describen, este método permite la identificación con un nivel de eficiencia del 60%.

Redaccion AenVerde

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