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Desde hace algún tiempo se viene hablando del biochar o biocarbón aplicado a la agricultura. ¿Qué es? ¿Qué propiedades tiene?
La respuesta y parte de la solución la están dando algunas pruebas que están realizando en la planta de residuos Servicios Ambientales Las Chozas o a nivel particular, la agricultora en ecológico, Esther Molina, aplicándolo al suelo de su invernadero.
Juan Bartolomé Escobar, gerente de Servicios Ambientales Las Chozas

Explique qué proyecto tienen con el biochar y el objetivo marcado.
Trabajamos en dos niveles. Uno mezclando con enmiendas orgánicas para la aplicación en agricultura con ensayos en fincas de confianza para ver el potencial de la mezcla de biochar y compost con baja granulometría para ensayo en la siembra, y otra línea en la que mezclamos nuestro compost convencional con biochar de mayor tamaño destinado a la estructura del suelo.
El siguiente paso es la formación de un grupo operativo GO BIOCERES con COEXPHAL, la UAL, Cajamar, Acualytics y nosotros, con el fin de identificar el residuo con alto contenido lignocelulósico como puede ser la berenjena y sobre todo en nuestra zona, el pimiento (el 45% de los restos que nos entran).
Ese pimiento se identificaría, se pondría en una zona distinta y con un manipulador se introduciría en un triturador que nos daría el tamaño óptimo para la pirólisis.
Tenemos dos opciones: partir de un residuo más húmedo y partir de un proceso de secado, o la segunda, más interesante, seleccionar los residuos con bajo contenido en humedad para que se introduzcan en el horno pirolítico con unos rendimientos mucho mejores.
¿Cómo sería el proceso?
Primero sería fabricar el biochar a través de los restos vegetales que he comentado y después estudiar bien las proporciones compost-biochar que son más interesantes para el cultivo; o incluso, un paso más allá que sería el óptimo, analizar las características del suelo y del tipo de cultivo y adaptar las proporciones óptimas a cada tipo de cultivo y de suelo.
¿Y hay bastante esperanza con este producto?
Sí, los ensayos que se han hecho ya con biocarbón procedente de otras fuentes diferentes a las hortícolas son bastante interesantes.
Creo que es una gran oportunidad para el campo, porque optimiza el residuo que genera. Es una economía circular cien por cien porque se vuelve a usar en las propias fincas que están en producción y, a la vez, mejora la asimilación de nutrientes, haciendo más eficientes, rentables y sostenibles nuestros cultivos.
Esther Molina, agricultura en ecológico

¿Cómo llega al biochar?
Como siempre «bicheo» mucho en internet y aparte, Juan Antonio Sánchez, de EsProyecta, me aconsejó su uso. Llevaba un tiempo detrás de ello y cada verano intento hacer una aportación al suelo y quería probar otra cosa. He metido estiércol, restos de cultivo, y me dije: Pues vamos a probar el biochar.
¿Cómo se aplica?
Se puede aplicar de varias maneras. Yo lo hice en calillas. Abrí la arena y lo aplico donde va la goma, no donde va la raíz, sino junto a la goma del riego. Ahí es donde hice las calillas y lo mezclé con compost. Es interesante mezclarlo con compost porque sólo biochar es un poco escaso, pero mezclado con el compost es como funciona bien.
¿Y qué efectos estás notando?
La mata trabaja mejor. Además de la recogida de nutrientes y carbono que absorbe, mejora bastante la estructura del suelo, y quizás también se ahorre agua.
¿Otras medidas que aplica para mejorar el suelo?
Los cultivos que puedo incorporar, los devuelvo a la tierra, y voy alternando: abono verde, cultivos, estiércol, una serie de cambios cada verano, y poco a poco, la tierra lo va agradeciendo y, sobre todo, la mejora de la estructura de la raíz. Es el cambio más inmediato que veo.
Otra medida es aplicar compost. ¿Cree obligado contar con una compostera en las explotaciones?
Obligar no, pero deberíamos contar con una. Hace falta terreno impermeabilizado y condiciones que no son para todos viables. Sería interesante hacerlo por comercializadoras o asociaciones, siempre con la seguridad de no tener trazas en los restos vegetales ni enfermedades.
Es una super herramienta de autoabastecimiento, de unas enmiendas orgánicas, necesarias y muy eficientes, sin resentirse en casi ningún gasto extra. Es una pequeña inversión que se puede amortizar en la primera cosecha y creo que se debería de tener muy en cuenta.


