El día después no será uno, serán muchos porque la situación no cambiará de la noche al día, y porque el recuerdo de los que ya no están perdurará siempre. Seguro que la palabra de moda, resiliencia, saldrá a relucir en muchos artículos, pero lo importante será establecer las bases para seguir creciendo. Dejo algunas claves que deberemos sacar a relucir y no olvidar, en lo que la agricultura se refiere, con especial mención a los perecederos.

El mercado global nunca fue tal para los productos agrícolas más perecederos. Ahora lo será menos. Todos los países se han dado cuenta de lo importante que es tener músculo y por qué el dinero gastado en agricultura y desarrollo rural estaba bien empleado. De hecho, muchos países se están preocupando, durante esta pandemia, de promocionar la producción propia, cuando se puede, ya que a la vez que se hace patria se favorece la economía local.
Es hora, de hacer notar cómo los canales de exportación españoles están fluyendo, incluso en la peor de las circunstancias, porque es nuestra responsabilidad que el resto de Europa tenga los supermercados bien surtidos. De hecho, algunos periodistas centroeuropeos, que otrora llegaron al sureste de España buscando alguna noticia sensacionalista, se han preocupado ahora de que se seguía trabajando, es decir, que sus compatriotas podían estar tranquilos. Pues sí, continuamos trabajando, como siempre, porque la producción local europea, cosechada en el Mediterráneo, nunca falla.
Ojalá el consumidor se dé cuenta de la dificultad de mantener una cadena europea agroalimentaria autosuficiente, y lo mal retribuida que está.
También, ahora que hay problemas para encontrar mano de obra en la recogida de las producciones más estacionales, se pone de manifiesto lo importante que es la inmigración regulada. E incluso cómo este sector será punta de lanza como creador de empleo, en un futuro no muy halagüeño en otras ramas de actividad económica. También aquí, destaca la horticultura donde la situación está más desahogada; porque al contrario de lo que nos querían hacer pensar, los trabajadores siempre han sido el pivote fundamental de esta agricultura: el empresario se preocupó de tener una mano de obra lo más estable posible, afincada en la zona y comprometida con ella.
Por último, los miles de trabajadores agroalimentarios han comprendido lo relevante que es su trabajo (Teoría Z). Nadie se había preocupado de recordárselo. Habíamos olvidado lo importante que es el reconocimiento y su influencia en la motivación. Por favor, que no vuelva a pasar.



