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La Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (Anove) ha expresado su posición ante la revisión de la normativa europea sobre material vegetal de reproducción (MVR), destacando la necesidad de mantener un marco legal común que combine sostenibilidad, competitividad e innovación.
La Unión Europea se encuentra inmersa en el proceso de actualización de la normativa que regula la producción, control, comercialización y uso de semillas, plantones, esquejes y otros materiales destinados a la reproducción vegetal. Este reglamento busca garantizar la calidad, trazabilidad y sanidad de dichos materiales en todo el territorio comunitario, así como reforzar la seguridad alimentaria y facilitar el comercio intracomunitario.
Desde Anove se valora positivamente esta revisión, que consideran clave para proteger la biodiversidad vegetal y fomentar la innovación, pero también se subraya la necesidad de que el proceso legislativo se lleve a cabo de forma equilibrada y con participación del sector.
“Pedimos a los legisladores que escuchen al sector y valoren nuestras aportaciones técnicas, junto con las de la comunidad científica, los agricultores y los productores. Solo trabajando juntos podremos desarrollar una normativa que beneficie a toda la agricultura europea”, señala Antonio Villarroel, director general de Anove.
Reivindicaciones del sector obtentor
Actualmente, el Catálogo Común de Variedades de la UE cuenta con más de 50.000 variedades registradas, a las que se suman más de 4.000 nuevas cada año, lo que garantiza una amplia libertad de elección para los agricultores y un impulso constante a la innovación. Entre los principales puntos que Anove defiende destacan:
Armonización normativa: simplificar y coordinar las distintas regulaciones que afectan al MVR, como la sanidad vegetal, la agricultura ecológica o los controles oficiales.
Inclusividad legal: mantener todas las actividades comerciales dentro del ámbito de aplicación de la legislación, incluso los nichos de mercado o variedades con fines específicos no comerciales.
Evaluación sostenible eficiente: evitar duplicidades con requisitos ya contemplados en la legislación vigente sobre sostenibilidad varietal.
Implementación gradual: aplicar de forma voluntaria y con transiciones adecuadas los nuevos sistemas de ensayos agronómicos, especialmente en el caso de especies hortícolas y frutales.
Colaboración técnica del sector: permitir que la industria colabore en ciertas tareas del registro de variedades y control de calidad, siempre bajo la supervisión de las autoridades competentes.



