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La Junta de Andalucía ha publicado en el BOJA la declaración oficial de la plaga Thrips parvispinus, una de las principales preocupaciones actuales para la horticultura bajo invernadero, junto con un conjunto de medidas obligatorias y protocolos recomendados de control biológico que afectan directamente a los cultivos de pimiento, y a los cultivos de primavera de melón y sandía.
La resolución, que se aplica en las provincias de Almería y Granada, llega tras una campaña marcada por el aumento de la incidencia de este trips, especialmente en pimiento, y es el resultado del trabajo realizado en la Mesa Técnica de Expertos en Sanidad Vegetal, en la que han participado administración, técnicos y representantes del sector productor.
El arranque, una medida clave para cortar la dispersión
Uno de los ejes centrales de la resolución es la aprobación de un protocolo obligatorio de arranque de cultivo afectados con Trips Parvispinus, aplicado a pimiento, pepino, berenjena, calabacín, melón y sandía de invernadero, para evitar que los restos vegetales actúen como reservorio y punto de dispersión del trips.
Este protocolo establece una serie de pasos que deberán cumplir las explotaciones al finalizar sus cultivos como el cierre completo del invernadero, la instalación de trampas cromáticas para reducir poblaciones móviles, la realización de un tratamiento fitosanitario previo al arranque y la correcta gestión de los restos vegetales.
La norma insiste especialmente en que los residuos deben retirarse o picarse de forma controlada y trasladarse exclusivamente a plantas de reciclaje autorizadas, evitando prácticas que favorezcan la supervivencia de la plaga.
Además, antes de implantar un nuevo cultivo, será obligatoria la limpieza y desinfección de la estructura del invernadero, y se recomienda recurrir a técnicas como la solarización o la biosolarización siempre que sea posible.
Con estas medidas, la administración busca reducir de forma drástica la presión inicial de la plaga y minimizar el riesgo de reinfestaciones, recordando que su incumplimiento puede conllevar sanciones.
El semillero, punto de partida del control
Junto a las anteriores obligaciones, el BOJA incluye un protocolo recomendado de control biológico en semillero de pimiento, que reconoce esta fase como uno de los momentos más críticos del ciclo productivo.
El documento apuesta claramente por la prevención y la anticipación, destacando la importancia de evitar la entrada de la plaga desde el inicio mediante el control de accesos, el uso intensivo de trampas cromáticas con fines de captura masiva y la sectorización de los semilleros.
Uno de los pilares del protocolo es el establecimiento de biodiversidad funcional mediante sistemas “banker” con cereal y lobularia, que permiten sostener poblaciones de enemigos naturales durante todo el proceso de producción de planta. A ello se suman sueltas tempranas y bien ajustadas de ácaros depredadores, trips depredadores y chinches Orius, siempre adaptadas a las condiciones específicas del semillero.
El mensaje es claro: cuanto antes se actúe, más posibilidades hay de que la planta llegue al invernadero en condiciones sanitarias óptimas, facilitando el control posterior en campo.
Pimiento: anticiparse a un trips diferente
En el cultivo de pimiento, la resolución pone el foco en que Thrips parvispinus no se comporta como otros trips más conocidos. Su capacidad para refugiarse en hojas, brácteas o frutos jóvenes y su dinámica poblacional obligan a replantear las estrategias de control.
El protocolo recomendado para pimiento se basa en un manejo preventivo y continuo del control biológico, combinando trampas cromáticas azules, biodiversidad interna y la introducción progresiva de enemigos naturales desde las primeras semanas tras el trasplante. Las plantas de biodiversidad no deben ser reservorio de virosis, plagas o enfermedades.
Ácaros fitoseidos como Amblyseius swirskii, Transeius montdorensis o Amblydromalus limonicus, junto a la posterior incorporación de Orius laevigatus, forman la base de una estrategia que se refuerza con alimentación suplementaria y actuaciones localizadas en caso de focos.
La resolución insiste en que el control químico debe quedar siempre como último recurso y, cuando sea necesario, limitarse a aplicaciones compatibles con la fauna auxiliar.
Melón y sandía: continuidad entre ciclos
Para los cultivos de primavera de melón y sandía, el BOJA lanza un mensaje especialmente relevante: el manejo de plagas no empieza en primavera, sino en el cultivo anterior.
Por ello, la correcta aplicación del protocolo de arranque del pimiento se considera imprescindible para reducir la presión inicial de Thrips parvispinus y otras plagas. A partir de ahí, el control biológico se plantea como una estrategia totalmente viable y eficaz también en cultivos de ciclo corto.
El protocolo recomendado incluye el uso de biodiversidad, la implantación de cereal para el control biológico del pulgón y sueltas tempranas de ácaros depredadores y Orius, aprovechando las condiciones ambientales favorables de la primavera y la rápida actividad de la fauna auxiliar.
Un paso más en la gestión integrada de plagas
Con esta resolución, la Junta de Andalucía refuerza un modelo de gestión integrada, en el que las medidas culturales, la higiene y el control biológico se convierten en las herramientas fundamentales para hacer frente a Thrips parvispinus.
Un enfoque que no solo busca reducir los daños de esta plaga emergente, sino también consolidar sistemas productivos más sostenibles, eficaces y alineados con las demandas actuales del sector y del mercado.


