Almería, referente en el control biológico

portada control biológico

José Sánchez asegura que ya no sabría cultivar sin usar los bichos para acabar con las plagas y virus que se presentan. Como él, muchos agricultores llevan apostando por el control biológico desde 2007 en los invernaderos de Almería, donde cada año se sueltan 30.000 millones de insectos y ácaros, una auténtica revolución verde que se torna imprescindible debido a la normativa europea cada vez más restrictiva sobre el uso de productos fitosanitarios.

A las plagas conocidas como Tuta absoluta, pulgón y mosca blanca se le suma algunas relativamente nuevas como el Thrips parvispinus, explica Jan van der Blom, responsable del Departamento de Técnicas de Producción de COEXPHAL y organizador de una de las jornadas más esperadas de la campaña. Bajo el título ‘Incidencia y control biológico de nuevas plagas y enfermedades en invernadero’ reunió a más de 200 asistentes entre agricultores, técnicos agrícolas y comercializadoras del sector hortofrutícola en la sala de la Fundación Cajamar en Almería expectantes por conocer las novedades para defender sus cultivos de las temidas plagas.

Aunque, como dice el delegado de Agricultura en Almería, Antonio Mena, “no existen soluciones milagrosas”, sí algo quedó claro: el control biológico seguirá siendo la clave para frenarlas, pero hay quien da un paso más con la biodiversidad y el uso de técnicas no químicas para desinfectar el suelo.

27.863 hectáreas con control biológico

Actualmente, 27.863 hectáreas de invernaderos utilizan esta técnica en la provincia de Almería, el 52,5% de la superficie cultivada, un 5% más que la campaña pasada, según datos de la Junta de Andalucía. El pimiento sigue siendo el producto estrella con el 100% de superficie con control biológico (12.575 hectáreas), seguido del tomate, con 5.393 hectáreas, el pepino, con 4.676 hectáreas, y la berenjena, que ronda las 2.000 hectáreas.

pulgones control biológico

Durante el encuentro se confirmó que hay algunos productos fitosanitarios relativamente eficaces contra el afamado Thrips parvispinus, pero “la mayor parte del control de este insecto tendrá que realizarse mediante herramientas de control biológico, por lo que la industria auxiliar está trabajando intensamente para desarrollar soluciones.   

Control de Tuta absoluta por aves, lagartijas y murciélagos

Existen también otros organismos para el control biológico de plagas y virus. El catedrático en la Universidad de Córdoba, Enrique Quesada Moraga, considera que están cobrando gran importancia los insecticidas microbiológicos a base de hongos.

También las aves, lagartijas y murciélagos pueden contribuir al control de ciertas plagas. Así lo demuestra el estudio de Estefanía Rodríguez, del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA) en La Mojonera, que ha detectado la depredación de la polilla del tomate por pájaros y reptiles, tras analizar la presencia del ADN de la plaga en sus excrementos.

La investigadora comenta que el control biológico lleva 20 años centrándose en anfípodos, depredadores y parasitoides y “ahora damos una nueva visión con el potencial del papel de los vertebrados insectívoros. El estudio demuestra su eficacia y damos recomendaciones básicas para la instalación de estas especies silvestres en el entorno de nuestros invernaderos”.

momias  pulgón
Momias de pulgón.

Aparte de la aparición de alguna plaga nueva, también se han observado nuevos problemas de virus, sobre todo en pepino y calabacín. Tamara Carrasco y Mª Antonia Elorrieta han analizado las muestras de cucurbitáceas en LABCOLOR y han detectado, sobre todo, virus transmitidos por los insectos que sueltan contra la mosca blanca y pulgón. Algunos de ellos aún son poco conocidos en Almería.

Un paso más

Almería es referente en el uso de control biológico, pero no se queda ahí. Existe un gran trabajo de fomento de biodiversidad, tanto dentro del invernadero con el uso de plantas auxiliares, como fuera con la instalación de setos perimetrales a base de vegetales autóctonos que sirven de refugio para los “bichos buenos” y como barrera para las plagas.

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Isla de biodiversidad funcional en un invernadero.

Además, se utilizan técnicas como la solarización o biosolarización para desinfectar el suelo, aprovechando la radiación solar capturada a través de películas de plástico que inactiva térmicamente a los patógenos.

En 2013, casi el 50% de los productores utilizaban la solarización como método principal de desinfección. Es importante destacar que a partir de esa fecha se han prohibido diferentes sustancias químicas utilizadas por los agricultores de Almería, lo que habrá llevado a una mayor expansión del empleo de dichas técnicas. Algo más reciente, pero con un crecimiento notable es la aplicación de preparados de origen biológico y otros bioproductos en la agricultura protegida.

Almería tiene gran parte de recorrido andado que exige el reglamento europeo, aumentando cada año la superficie de producción ecológica, reduciendo fitosanitarios gracias al dominio del control biológico, aumentando la biodiversidad en los sistemas de producción agrícola.

La investigación no cesa. Empresas especializadas en la producción de insectos beneficiosos, instituciones públicas, asociaciones, ingenieros y agricultores siguen avanzando para frenar las plagas y enfermedades de la forma más sostenible.

Ilustración de portada: Julián Echeverry

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