Agroponiente homenajea a “los mejores polinizadores” en el Día Mundial de las Abejas

El 20 de mayo de cada año, desde 2017, se celebra el Día Mundial de las Abejas, coincidiendo tal fecha con el nacimiento de Anton Jansa, esloveno y pionero en la apicultura e el siglo XVIII, y para destacar el papel de las abejas en la reproducción vegetal, cuyo uso es clave para el desarrollo agrícola y en especial en el Modelo Almería de explotación agrícola bajo abrigo.

abejas polinizadores

Desde un principio, en Agroponiente, han apostado por las abejas. Su responsable de Aprovisionamiento,  Antonio Algarra, reconoce que “si la empresa nació en 1987, las abejas están presentes en nuestra vida desde esa fecha. Llevamos usándolo desde siempre. Este uso nació de la observación, en los cultivos al aire libre, de que las abejas silvestres eran las que propiciaban el cuaje de los melones y sandías. El agricultor, como siempre innovador y muy atento a todos los fenómenos que sucede en sus cultivos, aplicó ese mismo proceso dentro del invernadero, introduciendo en él las colmenas un par de semanas. La cosa funcionó y, hoy en día, es una práctica absolutamente implantada, por encima del 99% de los invernaderos”.

Algarra explica que “agronómicamente, son nuestro principal aliado en el cuaje de melón y sandía. En este sentido, las abejas son absolutamente fundamentales y nosotros, en la empresa, ponemos una precisa atención en no utilizar nunca ningún tipo de producto que no les perjudique”.

Además, el uso de abejas tiene muchas otras ventajas, ya que, como resalta Algarra, “se deja de utilizar productos hormonales, llegándose a una práctica absolutamente natural. Ello eleva la calidad con respecto al cauje artificial. Pero además, se obtiene un fruto que va relleno de semillas, que no se ahueca ni se deforma y todo ello hace que coja su nivel óptimo de azúcar, color, etc”.

Hoy en día, ese uso está absolutamente implantado y estandarizado en el cultivo bajo abrigo almeriense y existen protocolos muy claros sobre su uso, absolutamente dominados por todos los productores. Así, “las colmenas pasan la mayor parte del año en lugares en altura para encontrarse en plena forma cuando llega esta época de primavera, que es cuando son traídas a la zona agrícola de invernaderos para hacer su trabajo, colocándose una media de cuatro unidades por hectárea. Posteriormente, las abejas necesitan volver a su lugar habitual para regenerarse, porque el trabajo en el invernadero es muy arduo para ellas”, describe Algarra.

En general, las abejas son un animal absolutamente fundamental en el equilibrio del planeta. Tanto es así que, para el responsable de Aprovisionamiento de Grupo Agroponiente, “no tengo duda de que si las abejas se mueren, el mundo se acaba”. Ello explica que “la política europea hace que se restrinja de manera absoluta en la agricultura el uso de productos que resulten perjudiciales para ellas”.

Redaccion AenVerde

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