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Una partida de calabacines exportada por Israel hacia la Unión Europea (UE) ha motivado una alerta para la atención de los consumidores y distribuidores, ya que en el momento de la notificación ya no quedan existencias en los lineales de los supermercados.
En un control oficial de mercado realizado por las autoridades de Austria, país emisor de la notificación con fecha 26 de agosto, se detectó en los calabacines israelíes presencia del insecticida dieldrín, un organofosforado de la familia del DDT, prohibido en la UE por su peligrosidad para el ser humano mediante la Directiva 79/117 (CE).
Según la información recabada por Hortoinfo, en los análisis realizados el pasado 4 de agosto a los calabacines importados de Israel se detectó una excesiva presencia del insecticida organofosforado dieldrín, con un resultado de 0,024 ± 0,012 mg/kg – ppm a pesar de su prohibición y de aplicarse el Límite Máximo de Residuos (LMR) mínimo detectable en laboratorio, 0,01 mg/kg – ppm.
Qué es el dieldrín
Según el Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes, organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el dieldrín es un insecticida organoclorado utilizado para controlar las plagas de insectos y parásitos.
Se relaciona con el DDT, aldrín, endrín, e isodrín y es un compuesto persistente en el medio ambiente y es acumulativo para los seres vivos.
Se caracteriza por ser altamente tóxico por lo que está regulado bajo un tratado internacional como una sustancia orgánica persistente (o “COP”).
Esta sustancia se encuentra regulada bajo la Directiva 79/117 (CE) sobre la prohibición en la comercialización o uso de ciertos pesticidas y de la Directiva 76/464 del Consejo, de 4 de mayo de 1976, relativa a la contaminación causada por determinadas sustancias peligrosas vertidas en el medio acuático de la Comunidad.
Efectos sobre la salud humana y el medio ambiente
Una exposición excesiva al dieldrín puede afectar al cerebro, hígado y nervio periférico, pudiendo provocar cáncer y tumores.
Este compuesto es muy tóxico para cualquier forma de vida, aunque presentan mayor sensibilidad los organismos acuáticos y también los insectos y mamíferos.
Al ser un insecticida liposoluble que sólo se disuelve en sustancias grasas, no se elimina por la orina y se acumula en los tejidos grasos y, si un organismo sirve de alimentación a otro, éste lo acumulará. Por lo tanto, el verdadero peligro medioambiental de esta sustancia es su elevada persistencia en el medio ambiente y su gran capacidad de acumulación en los seres vivos.
FUENTE: HORTOINFO



