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Loli Aguilera: “La formación y el compromiso son claves en un sector que evoluciona muy rápido“

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En la edición impresa de AenVerde de este mes entrevistamos a Loli Aguilera, responsable de Administración de Semilleros Laimund y una figura clave en el organigrama de la empresa. Un perfil marcado por la humildad, la profesionalidad y la constancia, que ha contribuido al crecimiento de la compañía.

Tras muchos años vinculada a Semilleros Laimund, ¿cómo ha vivido su evolución?

La evolución ha sido enorme. Cuando comencé en 1999, éramos una empresa pequeña y familiar, con unos 15 trabajadores y una producción principalmente hortícola. Ahora la plantilla ha llegado a situarse en 150 personas. La empresa se ha modernizado mucho, tanto en instalaciones como en capacidad productiva. Fuimos pioneros en el injerto de tomate, apostamos por la certificación ISO 9001 y ampliamos nuestra presencia con nuevas instalaciones en la zona de Níjar. Todo ello ha supuesto un crecimiento importante y una transformación de nuestra forma de trabajar.

Uno de los grandes cambios fue la diversificación hacia las plantas ornamentales. Empezamos con dipladenias y, posteriormente, poinsettias, aprovechando la estacionalidad de la producción hortícola. Hoy las ornamentales representan alrededor del 60% de nuestra facturación, por lo que hemos pasado de ser un pequeño semillero a una empresa con un peso importante en el sector ornamental.

La contabilidad suele desarrollarse entre bastidores pero es fundamental, ¿qué es lo que más destaca de su trabajo?

Que es una parte fundamental de la empresa, aunque no siempre se vea. Detrás de cada compra, cada venta y cada movimiento económico hay un trabajo de comprobación, control y organización.

En nuestro sector, además, la actividad productiva exige una coordinación constante. La administración tiene que adaptarse al crecimiento de la empresa y a las nuevas herramientas, a los requisitos fiscales y a las exigencias documentales.

Tenemos obligaciones fiscales periódicas y debemos presentar las declaraciones correspondientes, además de cumplir con los plazos de pagos, nóminas y demás trámites administrativos.

También hay que mantener toda la documentación debidamente archivada: facturas, albaranes, justificantes de pago y cobro, entre otros documentos. Los requisitos de control son cada vez mayores y es fundamental tenerlo todo bien registrado y localizado.

Con los años, muchas tareas se vuelven mecánicas porque sabes cuándo corresponde hacer cada cosa. Pero no puedes despistarte. Cada trámite tiene sus fechas y hay que cumplirlas.

La tecnología ha facilitado muchos procesos, pero el volumen de información que debemos controlar también ha aumentado. Hay que conocer la evolución económica de la empresa, analizar las diferencias entre unos ejercicios y otros y estudiar los datos para entender qué está ocurriendo.

Después de tantos años, ¿siente Laimund como algo propio?

He vivido de primera mano la evolución tecnológica de la empresa. Con el crecimiento de la actividad ornamental, tuvimos que incorporar herramientas específicas para controlar la producción, la trazabilidad y los requisitos de calidad. Actualmente estamos certificados con GLOBALG.A.P. tanto en hortícolas como en ornamentales.

Desde 2014 participo en proyectos de innovación y mejora genética, una experiencia muy gratificante que me permitió conocer otras empresas, trabajar en proyectos conjuntos y participar en ámbitos diferentes de la gestión habitual de la empresa.

También contamos con un pequeño laboratorio de investigación que sigue funcionando y en el que se trabaja en distintas líneas, entre ellas proyectos relacionados con el pistacho y la mejora genética de la papaya.

He tenido la oportunidad de acompañar a Paco Luque, nuestro gerente, a ferias de referencia como Iberflora, en Valencia; Fruit Attraction, en Madrid, y también IPM, en Alemania, que me ha dado una visión más global del negocio.

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Loli Aguilera en su puesto de trabajo.

Para mí, Semilleros Laimund ha sido y es como mi casa. Ver la dedicación de Paco Luque me transmite una forma de entender el trabajo y la empresa. No ha tenido miedo de afrontar nuevos retos y ha luchado mucho por hacer crecer el proyecto. Gracias a su espíritu emprendedor, al trabajo de sus socios y a la aportación de todo el equipo, he tenido la suerte de ver cómo ha evolucionado. Para mí, haber formado parte de ese crecimiento es una de las mayores satisfacciones de mi trayectoria.

También destacaría la relación de colaboración que ha existido entre los empresarios del sector. Cada uno tiene su propia empresa, pero siempre ha habido apoyo mutuo y una buena relación entre ellos.

Desde su experiencia, ¿cómo ha cambiado la presencia de las mujeres en el sector?

Hay un aspecto que me parece especialmente interesante. Durante mucho tiempo, el injerto de tomate, un trabajo muy manual y laborioso, lo realizaban principalmente mujeres. En un momento determinado decidimos incorporar también a hombres para comprobar cómo se desenvolvían y descubrimos que podían realizarlo igual de bien.

Lo importante es que una persona tenga ganas de trabajar, formación y habilidad para hacer correctamente el trabajo. No es una cuestión de género.

En administración somos principalmente mujeres, mientras que en los invernaderos trabajan tanto hombres como mujeres. Creo que hay que valorar a cada persona por su capacidad y por cómo desarrolla su trabajo.

¿Qué mensaje daría a los jóvenes?

Le diría que se forme continuamente. La informática, las tecnologías y los sistemas de gestión evolucionan muy rápido y, si no te actualizas, puedes quedarte desfasada en muy poco tiempo.

También creo que es fundamental implicarse en la empresa. Para conseguir resultados satisfactorios hay que dedicar tiempo, aprender, ser constante y entender que todas las etapas no son iguales. El crecimiento profesional requiere esfuerzo y compromiso.

Redaccion AenVerde

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