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El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (JRC) ha publicado un estudio en el que analiza las consecuencias económicas que tendría una mayor alineación de los estándares de producción exigidos a las importaciones agrícolas con los aplicados a los agricultores europeos.
El trabajo evalúa específicamente qué ocurriría si la Unión Europea redujera hasta el límite de cuantificación (LOQ) los límites máximos de residuos permitidos para los pesticidas considerados más peligrosos y actualmente prohibidos en territorio comunitario.
La investigación identifica 18 materias activas especialmente peligrosas, no autorizadas en la UE, que todavía mantienen límites de residuos por encima del nivel mínimo detectable y que afectan a 235 productos agrícolas procedentes de 86 países exportadores. Entre ellas figuran sustancias como glufosinato, mancozeb, metiram o cyproconazole.
El informe concluye que el efecto final dependerá en gran medida de la capacidad de adaptación de los productores de terceros países. En todos los escenarios analizados la dirección de los impactos es la misma: disminuyen las importaciones, aumenta la producción comunitaria y suben los precios al consumidor. Sin embargo, la intensidad varía enormemente.
Caída del 41% de las importaciones
En el escenario más extremo, que asume que los exportadores no adaptan sus métodos de producción y pierden acceso al mercado comunitario, las importaciones agrícolas de la UE se reducirían un 41%.
Los mayores descensos se producirían en cítricos (-92%), soja (-90%) y café (-56%). Como consecuencia, la producción agrícola europea aumentaría un 1,1%, mientras que los precios al consumidor podrían dispararse en algunos productos, como el café (+332%), las harinas de soja (+105%) o los cítricos (+85%).
Sin embargo, cuando el modelo contempla que los agricultores de los países exportadores sustituyen los productos fitosanitarios afectados por alternativas autorizadas, los impactos se moderan de forma notable. En el escenario intermedio, las importaciones comunitarias caerían un 8% y los incrementos de precios no superarían el 6,5% en los productos más afectados. En el escenario más favorable, la reducción de las importaciones sería de apenas un 0,4% y los efectos sobre producción y precios quedarían por debajo del 1%.
Oportunidades para algunos sectores
El estudio señala que los cultivos europeos serían los principales beneficiados de una hipotética reducción de las importaciones. En el escenario más restrictivo, la producción comunitaria de cítricos crecería un 46,7%, la de colza un 40% y la de soja cerca de un 29%.
No obstante, también identifica efectos indirectos negativos sobre la ganadería, especialmente por el incremento del coste de las materias primas para alimentación animal. En el escenario más severo, la producción de porcino podría caer un 5,8% y la de aves un 5,4%.
El caso del tomate marroquí
Entre los ejemplos analizados destaca el tomate procedente de Marruecos. Si los exportadores no adaptaran sus prácticas, las ventas marroquíes al mercado comunitario podrían reducirse un 100%. Sin embargo, el estudio apunta que gran parte de estas exportaciones podrían redirigirse hacia otros mercados, especialmente Reino Unido, manteniéndose prácticamente estable la producción marroquí.
Para la UE, esa reducción de las importaciones sería parcialmente compensada por un aumento de la producción propia, aunque acompañado de incrementos de precios para los consumidores.
No es una evaluación de impacto definitiva
La propia Comisión Europea insiste en que el documento no constituye una evaluación de impacto formal ni una previsión exacta de lo que ocurriría si se modificara la legislación.
El estudio no analiza los efectos sociales o ambientales, ni incorpora consultas públicas, por lo que sus resultados deben interpretarse como una horquilla de esos posibles escenarios.
Aun así, el informe aporta las primeras evidencias sobre las consecuencias económicas que podría tener el objetivo planteado por Bruselas de impedir que los pesticidas más peligrosos prohibidos dentro de la UE entren de nuevo en el mercado comunitario a través de las importaciones agrícolas.



