(También nos puedes seguir por nuestro canal de WhatsApp)
El sector hortofrutícola afronta una nueva etapa normativa con la aplicación, a partir del próximo 12 de agosto, de buena parte de las disposiciones del Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR, por sus siglas en inglés), una norma que pretende reducir la generación de residuos, impulsar la economía circular y mejorar la reciclabilidad de los envases comercializados en la Unión Europea.
El PPWR sustituye a la anterior Directiva 94/62/CE y, al tratarse de un reglamento, será de aplicación directa en todos los Estados miembros, sin necesidad de transposición nacional. Esto implica que productores, comercializadoras, cooperativas, importadores y distribuidores deberán adaptarse a un marco común de obligaciones en todos los mercados europeos.
Noticia relacionada: La Comisión Europea publica orientaciones para la aplicación del Reglamento de envases
Para el sector hortofrutícola, la nueva normativa supone prestar especial atención al diseño de los envases. El reglamento introduce requisitos de minimización, obligando a justificar el uso de materiales y formatos para evitar embalajes innecesarios y reducir el volumen de residuos generados.
Además, establece criterios de reciclabilidad que marcarán el futuro de las soluciones utilizadas para frutas y hortalizas frescas.
Reutilización
La norma también abre el camino hacia mayores exigencias en reutilización, contenido reciclado y etiquetado armonizado, aspectos que se desarrollarán de forma progresiva en los próximos años.
Aunque algunas obligaciones cuentan con calendarios específicos hasta 2030 y 2040, las empresas deberán comenzar desde ahora a evaluar sus envases y la documentación asociada para garantizar el cumplimiento normativo.
En un contexto en el que la sostenibilidad se ha convertido en un factor clave para la comercialización, el PPWR obligará a toda la cadena hortofrutícola a revisar estrategias de envasado, buscar materiales más fácilmente reciclables y avanzar hacia modelos que combinen protección del producto, reducción del desperdicio alimentario y menor impacto ambiental.
La entrada en aplicación del reglamento marca así el inicio de una transformación que afectará de forma directa a uno de los principales sectores exportadores españoles, especialmente en regiones productoras como Almería, Murcia o Huelva, donde el envase constituye un elemento esencial para la conservación, logística y comercialización de frutas y hortalizas frescas.
Función de protección
El sector defiende desde hace años que el envase no solo cumple una función comercial, sino que también ayuda a proteger el producto, prolongar su vida útil y reducir el desperdicio alimentario.
Por ello, uno de los objetivos más relevantes está encontrar un equilibrio entre los objetivos ambientales del PPWR y la necesidad de mantener la calidad y seguridad de frutas y hortalizas durante el transporte y la exportación.
Noticia relacionada: Las empresas deberán demostrar la sostenibilidad de sus envases a partir de agosto de 2026
De hecho, para provincias exportadoras como Almería o Murcia, donde gran parte de la producción viaja miles de kilómetros hasta los mercados de toda Europa, la adaptación de los envases deberá compatibilizar sostenibilidad, resistencia logística y conservación del producto



