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La gestión de Tuta absoluta sigue siendo uno de los grandes retos del cultivo de tomate bajo invernadero en el Sureste español.
En este contexto, Bioline Iberia presentó en la jornada técnica Hablemos de Tomate, organizada por esta revista y la Agencia Acolor en la sede de Cajamar en el PITA de Almería, un enfoque basado en la integración de herramientas biológicas y biotécnicas para el control eficaz de la plaga.
Durante su intervención, la técnico Isabel Caparrós, expuso la evolución histórica del manejo de Tuta absoluta desde su aparición en España en 2009. Tras una primera etapa marcada por el uso de soluciones químicas altamente eficaces, como diamidas y emamectina, el desarrollo de resistencias y las restricciones regulatorias impulsaron la transición hacia estrategias más sostenibles.
Este cambio ha venido acompañado del avance en el conocimiento de enemigos naturales y herramientas de control biológico. En este escenario, Bioline Iberia basa su propuesta en torno a tres pilares: el uso de míridos depredadores como Nesiline® (Nesidiocoris tenuis), la liberación de parasitoides de huevos mediante Tricholine TA® (Trichogramma achaeae) y la implementación de técnicas de confusión sexual con feromonas.
Uno de los ejes clave es el empleo de Tricholine TA®, una microavispa capaz de parasitar los huevos de lepidópteros como Tuta absoluta. Su modo de acción se basa en la destrucción del huevo de la plaga antes de que emerja la larva, interrumpiendo así el ciclo biológico.
Bioline destacó además la capacidad reproductiva de este auxiliar —con hembras que pueden poner hasta 60 huevos en una semana— y su rápida adaptación a condiciones habituales de cultivo, con ciclos de desarrollo de apenas 8-10 días.
Caparrós subrayó también el valor añadido de su tecnología “multi-waves”, que permite escalonar la salida de los individuos liberados en cuatro fases (inmediata, retardada, super-retardada y ultra-retardada), garantizando una presencia continua del parasitoide en el cultivo. Esta estrategia mejora la eficacia del control al adaptarse a las diferentes oleadas de puesta de la plaga.

En cuanto a la aplicación, se recomendó ajustar la dosis en función de la presión de la plaga, con programas preventivos desde 100 tarjetas cada 10 días, hasta estrategias curativas más intensivas que incrementan la frecuencia y densidad de sueltas. La correcta distribución en campo —con especial atención a las zonas periféricas— y la coordinación con otras herramientas resultan claves para maximizar resultados.
Nesiline®
El segundo pilar lo constituye Nesidiocoris tenuis, un depredador que actúa tanto sobre huevos como sobre estadios larvarios de la plaga. La técnico de Bioline incidió en la importancia de su introducción temprana, incluso en semillero, para asegurar una instalación adecuada antes del trasplante. Esta estrategia permite anticiparse a la aparición de la plaga y consolidar una base de control biológico desde el inicio del ciclo.
Confusión sexual
El tercer componente es la confusión sexual mediante feromonas, que interfiere en el apareamiento de los adultos de Tuta absoluta. Este método presenta ventajas como la ausencia de residuos, su bajo impacto ambiental y la inexistencia de resistencias, además de su compatibilidad con la fauna auxiliar. No obstante, su eficacia depende de una aplicación preventiva, antes o en fases muy iniciales del cultivo, y de una presión de plaga moderada.
Más allá de cada herramienta individual, el mensaje central de Bioline Iberia fue la necesidad de adoptar una estrategia combinada.
La integración de parasitoides, depredadores, feromonas, junto con otras prácticas como el uso de Bacillus thuringiensis, la gestión del cultivo (deshojes, hermeticidad del invernadero) o la solarización tras arranque, configura un enfoque holístico imprescindible para mantener el control de la plaga.



