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En las plantaciones de pimiento de invernadero de Almería, controlar Aphis gossypii significa mucho más que controlar una plaga, ya que no hay ningún químico que lo controle al mismo tiempo que respeta la fauna auxiliar. En consecuencia, la única estrategia posible para combatir este pulgón de forma efectiva en la actualidad es el control biológico.
Este pulgón puede transmitir de forma persistente el PeVYV (virus de las venas amarillas del pimiento), por lo que nuestra estrategia debe tener un objetivo claro: llegar antes que el pulgón y mantener una fauna auxiliar activa desde el inicio del cultivo.
El PeVYV puede provocar síntomas característicos como: copas amarillas, frutos decolorados y maduración irregular, afectando a la calidad y producción. Una vez que aparecen plantas infectadas, controlar el vector resulta esencial para reducir la dispersión del virus dentro del invernadero.
Por eso, nuestra estrategia comienza desde el trasplante con el pack de plantas reservorio de Koppert, con 308 plantas/ha de especies como lobularia, celosía, tagetes, hinojo, girasol, borraja y Limonium. No buscamos simplemente introducir plantas con flores, sino crear un pequeño reservorio de biodiversidad que proporcione polen, néctar, refugio y alimento alternativo a parasitoides y depredadores.
Con las primeras flores del pimiento comenzamos las introducciones preventivas de Aphidius colemani (Aphipar), uno de nuestros principales aliados frente a Aphis gossypii. Partimos de 2 botes/ha semanalmente hasta observar las primeras momias. Si detectamos pulgón, reforzamos hasta 5 botes/ha por semana, buscando que el parasitismo se distribuya homogéneamente por la parcela.
Más herramientas
Pero no queremos depender de una única herramienta. Complementamos Aphidius con depredadores que aportan capacidad de respuesta sobre los focos. Introducimos Aphidoletes aphidimyza a 2 botes de 1.000 individuos/ha durante cinco semanas. Los sírfidos en pupa se utilizan preventivamente a 4 botes/ha durante tres semanas, mientras que sus larvas pueden aplicarse directamente a 1 bote por foco. En colonias localizadas podemos reforzar con Chrysopa, a 50 individuos por metro.
La clave está en revisar, detectar y marcar los primeros focos. Con PeVYV no debemos esperar a tener un problema de pulgón: debemos construir desde el principio un sistema biológico preparado para responder. Prevenir Aphis gossypii es también prevenir la dispersión del virus.



