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2.100 millones de personas todavía carecen de agua potable gestionada de manera segura

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Con motivo del Día Mundial del Agua, que se conmemora este 22 de marzo, la UNESCO ha publicado el informe, Agua para todas las personas, igualdad de derechos y oportunidades, en el que advierte que 2.100 millones de personas todavía carecen de agua potable gestionada de manera segura y que las mujeres y las niñas soportan la carga más pesada.

De manera global, las mujeres y las niñas dedican un total de 250 millones de horas cada día a recoger agua, un tiempo que se podría emplear en educación, ocio o actividades generadoras de ingresos. Las niñas menores de 15 años (7 %) tienen más probabilidades que los niños de la misma edad (4 %) de encargarse de recoger agua.

La precariedad de las instalaciones de saneamiento afecta de forma desproporcionada a las mujeres y las niñas, especialmente en los barrios marginales urbanos y las zonas rurales.

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La falta de aseos y de agua para la higiene menstrual genera situaciones de vergüenza y absentismo; se calcula que 10 millones de adolescentes (15–19 años) en 41 países faltaron a la escuela, el trabajo o a actividades sociales entre 2016 y 2022.

Aunque desempeñan funciones esenciales en el abastecimiento de agua en los hogares, la agricultura, la administración de los ecosistemas y la resiliencia de la comunidad, las mujeres siguen estando sistemáticamente infrarrepresentadas en la gobernanza, la financiación, los servicios públicos y la toma de decisiones.

Pese a las numerosas declaraciones y políticas de igualdad de género, los avances hacia la igualdad de acceso al agua y el saneamiento y la participación de las mujeres en la gestión del agua siguen siendo insuficientes debido a la escasa inclusión en los planes operativos.

Propiedad de la tierra

Las desigualdades de género en la propiedad de tierras y bienes afectan directamente al acceso de las mujeres al agua. Los derechos sobre el agua suelen estar vinculados a los derechos sobre la tierra, lo que repercute directamente en la disponibilidad del agua para usos productivos como la agricultura. Las leyes y normativas sobre tenencia de la tierra que discriminan a las mujeres las sitúan en desventaja social y económica. En algunos países, los hombres poseen más del doble de tierras que las mujeres.

Las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en la gestión y gobernanza del agua, los datos disponibles de 64 empresas de servicios públicos en 28 países con ingresos bajos y medios indican que menos de uno de cada cinco trabajadores del sector del agua son mujeres y que reciben una remuneración inferior a la de sus homólogos masculinos (Banco Mundial, 2019).

En 2021/2022, las mujeres ocupaban menos de la mitad de los puestos del sector público en los ámbitos de agua, saneamiento e higiene (WASH, por sus siglas en inglés) en 79 de los 109 países encuestados y en casi una cuarta parte de ellos la cifra era de menos del 10 % (OMS, 2022). 

Desigualdad de género en tiempos de crisis

El género sigue siendo un factor determinante clave de la vulnerabilidad, ya que determina la exposición al riesgo, así como el acceso a los sistemas de alerta temprana, el apoyo a la recuperación y la seguridad de los medios de subsistencia a largo plazo.

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La evidencia muestra que el cambio climático afecta desproporcionadamente a las mujeres: un aumento de 1 °C en la temperatura reduce los ingresos de los hogares encabezados por mujeres en un 34 % más que en los hogares encabezados por hombres, mientras que las horas de trabajo semanales de las mujeres aumentan en un promedio de 55 minutos en comparación con los hombres.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Redaccion AenVerde

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