Los responsables de Biosabor, Casi, Coprohníjar, Granada-La Palma, Unica y Vicasol estamparon ayer en el seno de Fruit Attraction la firma del manifiesto Requiem por el tomate español.
En dicho manifiesto exponen cómo el tomate «ha ido reduciéndose drásticamente de España; Canarias fue el primero, después Murcia y ahora toca a las puertas de Almería, el último gran reducto. Puede haber razones varias por cada tipo de tomate: que si mano de obra, que si Holanda, que si sabor, en fin, pero buscando la causalidad ultima está nuestra visión de la cadena de valor. La presión del precio, precio, precio, es decir: bajar el precio de compra cada vez más, mientras se exige subir calidad y servicio a proveedores, es lo que está matando al tomate. Entramos así en una espiral que va perjudicando cada vez a productores por miedo a perder los programas comerciales con los clientes, pero también a la distribución que empieza a no encontrar proveedores españoles dispuestos a aceptar sus precios», expone el manifiesto.
En el escrito se hace alusión a la Ley de la Cadena y su inutilidad actual ante este problema: «si no nos compran a nosotros y compran a otro origen ¿de qué vale una Ley de la Cadena? Ni manifestarse, ni legislación, ni esperar que los políticos actúen va a solucionar el problema, la cadena de valor nos encadena a un modelo que, en el caso del tomate español lo está matando».
Para las empresas firmantes del manifiesto «no estamos hablando de infringir leyes de competencia, es solo sentido común. En este entorno, al consumidor le dará igual pagar por un kilo de tomate 1,69 € en tienda ó 1,79 €; pero esa sutil diferencia, sí llega al agricultor, hará el gran cambio, que tengamos tomates españoles de agricultores comprometidos que luego serán a su vez fieles clientes de los supermercados. Igual pasa con la leche, carne, frutas y el resto de las hortalizas; no podemos seguir jugando con las cosas de comer. Los ultraprocesados se venden por unidades a precios que rara vez bajan de los 15 €/kilo (haga la prueba por favor). Son grandes marcas y grandes empresas con un gran lobby y presupuesto marketing y saben bien cómo actuar».
Para estos productores en origen si no se cuida el tomate hoy «iremos perdiendo después otros productos y España y Europa irán yendo paso a paso a ser dependientes agroalimentariamente y estarán a merced de países como China, Marruecos, Turquía, Sudáfrica u otros nos vayan marcando el ritmo de precio y suministro», concluyen.
