Mejorar el acceso y disponibilidad de alimentos saludables como las frutas y verduras, y reducir el de alimentos ultra procesados, puede contribuir a mejor los entornos alimentarios y facilitar el consumo de frutas y verduras.
Esto es precisamente lo que el trabajo de investigadores de la Universidad de Southampton (Inglaterra) observaron en su estudio piloto en el que modificaron el diseño de varios supermercados para facilitar el acceso a las frutas y verduras.
En concreto, la intervención supuso posicionar las nuevas secciones de frutas y verduras frescas y verduras congeladas en las entradas de las tiendas, a la vez que se eliminaron los expositores de dulces, caramelos, etc., de las cajas y las cabeceras de los pasillos cercanos. El estudio duró seis meses y se llevó a cabo en tres supermercados que se compararon con otros tres en los que no se hizo ninguna reestructuración de productos.
Además de contabilizar las ventas de los establecimientos, se hizo el seguimiento de las compras de 62 mujeres en los supermercados con mejor acceso de frutas y verduras y el de 88 en los que no había habido modificaciones. El análisis de los datos mostró que las ventas de frutas y verduras en las tiendas modificadas aumentó 1.71 puntos respecto de lo esperado a los tres meses y en 2.42 puntos a los seis meses, lo que correspondía aproximadamente entre 6.170 y 9.820 porciones de frutas y verduras respectivamente.
Un incremento del 1,7%
La compra de las clientas de los supermercados donde se modificó la ubicación de las frutas y hortalizas se incrementó en 0.2% a la semana en los primeros tres meses frente al -3% de las clientas de los supermercados control. Estas cifras llegaron a un incremento de 1,7% semanal a los 6 meses en el grupo de intervención frente a -3.5% en el grupo control.
En cuanto a la venta de dulces y caramelos, los supermercados «saludables» redujeron sus ventas en -1,5% y -1,37% a tres y seis meses, respectivamente, mientras que no hubo cambios en los otros tres supermercados.
Aunque los autores indican que estos resultados deben interpretarse con cautela pues se trata de un estudio piloto y que no hubo aleatorización de las clientas y los supermercados, los cambios en las variables dietéticas fueron en la dirección esperada, de modo que el entorno alimentario, influyó en la compra de frutas y verduras.
La colocación de frutas y verduras cerca de las entradas de las tiendas y evitar que los alimentos no saludables se coloquen en lugares relevantes, deberían considerarse como elementos clave de las políticas de salud pública para mejora los entornos alimentarios.
Enlace al estudio completo en este enlace.
FUENTE: 5 al Día
