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El informe anual de la OCDE, Seguimiento y evaluación de la política agrícola 2024, muestra que el apoyo total a la agricultura promedió 842.000 millones de dólares por año durante el período 2021-23.
El apoyo sigue concentrado en unas pocas economías grandes, con China, Estados Unidos, India y la Unión Europea representando el 37%, 15%, 14% y 13% del total, respectivamente.
La parte de ese apoyo dedicada a servicios generales como la innovación, la bioseguridad o la infraestructura tuvo una media de un 12,6% del apoyo total en 2021-23. Aunque se ha mantenido bastante estable desde 2020, este porcentaje está muy por debajo del 16% registrado a principios del siglo XXI.
Para la OCDE, estos servicios son elementos clave en los esfuerzos de los países por lograr un crecimiento sostenible de la productividad, es decir, la capacidad de producir más con menos, reduciendo al mismo tiempo las demandas sobre el medio ambiente.
Mathias Cormann, secretario general de la OCDE, ha declarado que «los esfuerzos de los gobiernos por lograr un crecimiento sostenible de la productividad en la agricultura son un paso positivo y pueden contribuir a preparar el sector para el futuro; sin embargo, los niveles globales de subvenciones agrarias siguen siendo elevados, y gran parte de ellas son contraproducentes para estos objetivos clave. Las reformas inteligentes son la clave para seguir avanzando».
Según el citado informe, los agricultores individuales recibieron 628.000 millones de dólares anuales en ayudas durante el periodo 2021-23, una cantidad todavía por encima de los niveles anteriores a la crisis del Covid-19.
Hacia una agricultura más sostenible
La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) ha establecido una sólida agenda política para reformar y reorientar las ayudas.
Para que la agricultura sea más sostenible, productiva y resistente, los gobiernos deben:
- Medir la productividad y sus indicadores agroambientales son posibles vías para medir el crecimiento sostenible de la productividad en el futuro.
- Reorientar el apoyo a la agricultura hacia medidas beneficiosas para el medio ambiente, con sistemas de conocimiento e innovación agrícola, servicios de bioseguridad e infraestructuras físicas y digitales clave.
- Aumentar la proporción de ayudas a los productores vinculadas a prácticas medioambientales y hacer de la gestión y el uso sostenibles de los recursos naturales un elemento central de la política agrícola.
- Utilizar políticas basadas en resultados y supervisarlas, medirlas y evaluarlas continuamente para mejorar su eficacia.
- Orientar mejor los sistemas de innovación hacia el objetivo combinado de mejorar la productividad y los resultados medioambientales.
Y al mismo tiempo, los gobiernos deben aumentar la eficacia y la eficiencia de las ayudas y los mercados agrícolas.
Fuente: OCDE (2024), Seguimiento y evaluación de las políticas agrícolas 2024: Innovación para un crecimiento sostenible de la productividad , Publicaciones de la OCDE, París, https://doi.org/10.1787/74da57ed-en .
