La horticultura bajo invernadero no está ajena a la revolución tecnológica y digital que inunda a la sociedad actual. Las nuevas tecnologías y desarrollos, el Big Data, la inteligencia artificial, la automatización de procesos, entre otros, son los pilares fundamentales de lo que se ha venido a llamar el Invernadero 4.0.
Por supuesto, la decisión de qué hacer en cada momento corresponde al productor, pero tiene muchos apoyos para decidirlo. Como apunta Laínez, un conjunto de sensores en las plantas, en el suelo, en el ambiente y en algunos frutos, permitirá enviar datos e imágenes a un ordenador central que los analizará y los comparará con los de otros agricultores de la cooperativa o de la empresa, tanto de la campaña actual como de todas las campañas pasadas. “El análisis de toda esa información (big data) mediante técnicas de inteligencia artificial y de machine learning, le dirá al agricultor lo que le recomienda hacer desde un punto de vista de eficiencia económica”.
Drones para control de plagas
Un dron es un vehículo aéreo no tripulado que se maneja con control remoto o a través de aplicaciones para smartphones o tablets. Estas “aeronaves” las veremos dentro de poco sobrevolando los cultivos en el interior de los invernaderos para vigilar y detectar si las plantas tienen presencia de plagas y precisan de la aplicación de auxiliares o fitosanitarios. “En el ámbito de las plagas y enfermedades, y en el de la calidad de la producción, veremos robots que se moverán dentro del invernadero o drones que volarán por el cultivo, captando imágenes de todo lo que tenga delante, tanto de día como de noche. Esas imágenes, que podrán ser físicas o de temperaturas, etc, se concentrarán en observar la presencia de unas hojas manchadas o de unos huevos de una plaga o de un enemigo naturales, o de los frutos. Toda la información captada se procesará para alertarnos de una enfermedad o una plaga, porque habrá una asociación entre lo que se ha captado y los síntomas de la presencia de un organismo patógeno, o de una carencia nutritiva, o de la calidad óptima, por tamaño y por cualidades organolépticas, para realizar la recolección. Toda esa información llegará a una APP que tendremos en el móvil, con la correspondiente prescripción o recomendación de actuar” concreta Manuel Laínez.
Otro ámbito importante será el relacionado con la información de todo lo que pasa después de la salida de los productos del invernadero. “En el momento en el que se recolecten se organizarán por lotes y partidas, se inspeccionarán mediante imágenes, se colocarán en palets que llevarán una etiqueta electrónica (Internet de las cosas) en la que se cargarán todos los datos de la producción e inspección y, a la vez que suben al camión, la información se volcará en un blockchain, que la hará consistente e inviolable. La entrada por la puesta del almacén supondrá volcar toda esa información en sus sistemas.
El proceso de trazabilidad llevará al consumidor final, que podrá leer la etiqueta electrónica y saber dónde se ha producido ese calabacín, las condiciones de producción y todo aquello que le queramos mostrar. También podrá opinar y valorar la calidad. Esa información también la utilizarán los algoritmos para mejorar las decisiones de manera inmediata y para el próximo ciclo de cultivo”.
Prioridadades de investigación para Coexphal
“Primero hay que atender a la rentabilidad de la producción, y para ello es necesario mejorar la productividad, asociándola a costes de producción y a calidad del producto. Es imprescindible mantener la competitividad de los productos almerienses para abordar otros retos. La mejora varietal es algo que ya desarrollan las empresas especializadas. Por ello, el manejo del cultivo es importante. En este ámbito, el control de plagas y enfermedades es necesario tanto para mantener la calidad como para reducir las pérdidas en producción. En cuanto a costes el más importante es la mano de obra, por lo que avanzar en la mejora de la productividad es otro elemento importante, como lo es mejorar la eficiencia energética, la del uso de los fertilizantes y del uso del agua. Y, en este ámbito es necesario integrar la información y avanzar en la digitalización para llegar a ese invernadero 4.0 que hemos comentado”, describe el director del Clúster Horticultura Almería.
Otros elementos esenciales para COEXPHAL son responder a los retos de nuestra sociedad, como la sostenibilidad en el uso de los recursos, a través del desarrollo de la economía circular, la reducción de las emisiones o la biodiversidad, así como seguir manteniendo los estándares de seguridad alimentaria y la valoración de nuestros productos por los consumidores, como lo que son: alimentos nutritivos que contribuyen a su salud y su bienestar