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Es una de las conclusiones extraídas del Informe de Tendencias Agroalimentarias 2026, elaborado por la Fundación Europea para la Innovación y Desarrollo de la Tecnología (INTEC), que fue presentado ayer en el Auditorio del Edificio Baobab 2, perteneciente a la Red de Viveros del Instituto Municipal de Desarrollo Económico y Empleo de Córdoba (IMDEEC).
La jornada se desarrolló en el marco del proyecto europeo HIBA+ (Hub Iberia Agrotech Plus) y tuvo como objetivo presentar las principales conclusiones del informe, analizar la evolución de las tendencias identificadas y trasladarlas a las oportunidades que se abren para el ecosistema agroalimentario cordobés. Inteligencia artificial, automatización y robótica; agua, energía y adaptación climática; consumo, trazabilidad y seguridad alimentaria; y talento, emprendimiento e inversión fueron algunos de los grandes ámbitos abordados durante el encuentro.
La apertura institucional contó en su programa con Blanca Torrent Cruz, primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Córdoba, concejala de Hacienda y Desarrollo Económico y presidenta del IMDEEC; Juan Francisco Delgado Morales, presidente de Fundación INTEC y director del informe; Ana Rosa Ruiz Carpio, diputada de Hacienda y Fondos Europeos de la Diputación Provincial de Córdoba; y Jaime Martínez-Conradi, director general de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía.
Juan Francisco Delgado Morales, fue el encargado de presentar las principales conclusiones del informe. Posteriormente, Clara Aguilera García, senior advisor de H/Advisors Spain y coautora del estudio, analizó el nuevo escenario agroalimentario europeo.
La Universidad de Córdoba estuvo representada por el catedrático Manuel Ángel Amaro López, quien abordó la importancia del conocimiento, el talento y la innovación en el nuevo modelo agroalimentario, basado en su experiencia desde el sector de la Ganadería y, por último, Rafael Madueño, de Euroexplotaciones Agrarias, prestó testimonio sobre experiencias de aplicación de espacios de datos e inteligencia artificial al olivar.
De producir alimentos a garantizar seguridad y resiliencia
Una de las grandes conclusiones del informe es que la producción agroalimentaria está adquiriendo una consideración cada vez más estratégica. Las sucesivas crisis geopolíticas, climáticas y logísticas están impulsando el tránsito desde cadenas de suministro diseñadas exclusivamente para maximizar la eficiencia —el modelo just-in-time— hacia sistemas just-in-case, en los que ganan peso la diversificación de proveedores, la disponibilidad de reservas, la autonomía en insumos y la capacidad de reacción ante situaciones imprevistas.
La seguridad de suministro, por tanto, deja de ser únicamente una cuestión logística para incorporarse a la estrategia empresarial y a las políticas públicas. El informe concluye que operar en el sector agroalimentario será progresivamente más complejo, más costoso y con menor margen para la improvisación, lo que obligará a empresas, explotaciones y organizaciones a anticipar riesgos y mejorar su capacidad de planificación.
A esta transformación se suma el agua como uno de los principales condicionantes estructurales del modelo productivo, especialmente en territorios mediterráneos. Ya no se trata únicamente de gestionar episodios puntuales de sequía, sino de incorporar la menor disponibilidad y una mayor variabilidad hídrica a las decisiones ordinarias de producción e inversión.
Precisamente, algunos de los datos destacados en la presentación de Córdoba muestran que las explotaciones que están incorporando gemelos digitales hidráulicos y sistemas de riego de precisión pueden alcanzar ahorros de agua superiores al 30 %, mientras que las redes de riego antiguas pueden registrar pérdidas por transporte de entre el 20 % y el 30 %.
De la digitalización a la Agroalimentación 5.0
La segunda gran transformación señalada por el estudio es tecnológica. El sector está pasando de una etapa caracterizada fundamentalmente por la recopilación de datos y la sensorización a otra en la que esos datos permiten anticipar, decidir e incluso ejecutar actuaciones de manera autónoma.
El informe engloba esta evolución dentro del concepto de Producción 5.0, sustentado en la inteligencia artificial, la robótica autónoma, los gemelos digitales, las nuevas técnicas genómicas y los espacios de datos. El objetivo ya no es únicamente digitalizar procesos, sino utilizar la tecnología para producir con menos agua, energía e insumos, ganar autonomía y responder a la falta de mano de obra.
Según los datos difundidos con motivo de la presentación, más de una de cada cuatro
explotaciones medianas europeas incorporará inteligencia artificial en 2026 para
optimizar decisiones relacionadas con el riego, la fertilización o la cosecha.
El estudio concede además una especial importancia a la soberanía del dato. El reto ya no
consiste únicamente en generar información, sino en que agricultores, cooperativas y empresas puedan compartirla de manera interoperable y segura y obtener valor de ella. En este escenario, las cooperativas pueden desempeñar un papel especialmente relevante agregando información de numerosas explotaciones y transformándola en servicios de asesoramiento, comparación de rendimientos, trazabilidad y mejora de la eficiencia.
Regulación, consumo y falta de mano de obra
Junto a la revolución tecnológica, el informe advierte de un escenario regulatorio cada vez más complejo. La sostenibilidad pasa progresivamente del ámbito declarativo a la ejecución, afectando directamente a envases, desperdicio alimentario, trazabilidad, inputs, certificación ambiental y procesos productivos. Para las empresas ya no será suficiente con cumplir, sino que tendrán que poder acreditar ese cumplimiento mediante datos fiables.
El consumidor también evoluciona. El informe identifica una creciente polarización entre la búsqueda de precio y conveniencia y una demanda paralela de productos con mayor valor nutricional, funcionales, trazables y capaces de demostrar su sostenibilidad. Esto obligará a industria y distribución a reforzar la diferenciación y a integrar cada vez más información verificable sobre el producto y su origen.
Por último, el estudio identifica la escasez de mano de obra y el relevo generacional como uno de los grandes factores que condicionarán la continuidad del sistema productivo. Esta realidad está actuando, al mismo tiempo, como uno de los principales catalizadores para la introducción de robótica y automatización: ya no como una cuestión de innovación experimental, sino como una respuesta a una necesidad operativa real.
La presentación se integra en las actuaciones de HIBA+, iniciativa de cooperación hispano-lusa coordinada por la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía a través de Andalucía Agrotech DIH. El proyecto cuenta con un presupuesto de alrededor de 2,85 millones de euros, financiado en un 75 % por fondos FEDER, dentro del Programa de Cooperación Interreg VI-A España-Portugal (POCTEP) 2021-2027, y se prolongará hasta el 31 de diciembre de 2026.
